
La ocurrencia de meter una ciudad de la Justicia en el centro del Yacimiento Marroquíes Bajos no es una feliz idea.
De poco sirvió que declararan Zona Arqueológica con nivel de protección integral, cuando poquito a poquito han dado licencias de urbanización del yacimiento.
Las denuncias la Guardia Civil las pasaba a la municipal y ésta a Urbanismo cuyo gerente era concejal de lo mismo y alcalde, que bajo la custodia de una funcionaria metían en un cajón.
Cuando intervino la Fiscalía Anticorrupción y la Fiscal de medio ambiente pidió que se declarara causa compleja, el juez de Instrucción 2 de Jaén lo mantuvo en un cajón sin mirar las denuncias, y menos llamar a declarar al denunciante.
Cuando el tiempo se le pasó al Instructor recibió un informe de un arquitecto del Ayuntamiento de contenido falso, y aprovechó para cerrar el caso, y sorpresivamente igual hizo la Fiscalía.
La Junta y el Ayuntamiento junto al presidente de la Audiencia habían acordado levantar sobre el Yacimiento una ciudad de la Justicia.
Del mismo modo que con licencias injustas del ayuntamiento obtuvieron sus viviendas en Zona Arqueologica protegida: para rematar la destrucción total del yacimiento levantarán la ciudad de la Justicia y aunque chirríe un conservatorio de Música.
Un expolio acorazado, con acero de Ley.
Esto lo digo al amparo de denunciantes de corrupción contra las leyes de la Unión Europea, 2019/1937.