30 May 2018
Se dice que los delitos más sucios los comete la gente más limpia. Un crimen oculto por más de 5.000 años en Jaén afloró en el quinto anillo, junto a un área lacustre que llenaba su foso. Tras el quinto anillo de muralla, en el foso se apilaban los restos de las fundiciones, una escombrera de las actividades industriales de la ciudadela: en una ciénaga aparecen decenas de cadáveres revueltos, descarnados, mutilados, la tibia de uno sobre el fémur de otro. Cuerpos apilados sin respeto. Como ejecuciones bestiales, sin orden o ritual que los dignificara. Cubrían la fosa capas de mena y escorias, cerámicas y otros testimonios de la actividad metalúrgica , una actividad de la que hay muchos hornos para extraer metal del mineral: crisoles, escombreras, moldes rotos, cerámica desechada ... Un hallazgo singular que no llegó a ser ni noticia, a pesar de estar estudiado, datado y registrada la información obtenida. Hoy sobre ese lugar que es Bien de Interés Cultural de planea edificar el Conservatorio Superior de Música. Y otra línea de insulsos edificios que contaminen el yacimiento y el bien paisajístico: ¿Crimen perfecto?
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