Dec 23, 2017
Cuando en una comunidad objetas a algo que no ves claro, “haces amigos”. Igual da que la comunidad sea el rellano de la escalera, que una agrupación de copropietarios, de esas que se llaman Conjunto Residencial en la Ley de Propiedad Horizontal. En este caso no hubo oposición a un acuerdo, era sencillamente que el Administrador no me enviaba el acuerdo, a pesar de haberlo reclamado. Una vez con sentencia firme, por ese fenómeno psicológico que se llama “disonancia cognitiva” , los copropietarios del Residencial no encajaban que habían sido inducidos a algo indebido e injusto: - Sepultar un yacimiento de 5.000 años de antigüedad catalogado Bien de Interés Cultural, con protección integral. - Obturar y dificultar la posibilidad de exigir a los promotores la ejecución de accesos peatonales a cocheras por ahí. - Poder aprovechar ese espacio como área musealizada, con unas protecciones que permitieran ver el yacimiento y dar utilidad a la superficie. Cuando en el portal del bloque o en las inmediaciones me cruzaba con algún vecino de los que conoces de siempre o por otro lado, un saludo seco. - ¡Hasta luego! Que en la forma de hablar de por aquí suena como “altalego”. Más que saludar, escupían con la mirada, y las palabras. Hoy por primera vez, al cruzarme en los sótanos de la cochera con una pareja que nunca me saludó, además de pararse con una sonrisa brillante me desearon felices fiestas. A esta pareja (al igual que a mí) los expusieron en lista de morosos por cantidad semejante a la mía. Y, tras la sentencia, sin explicación en actas, han desaparecido de la canalla de los morosos. Una consecuencia más de decir ¡basta!: siempre se acaba haciendo amigos. Feliz Navidad ¡Feliz Navidad!
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