
En varios fraccionamientos, la administración se maneja como si fuera dueña del lugar: contratos “perpetuos”, decisiones de presupuesto sin consulta (por ejemplo, contratos atencion a clientes, vigilancia y jardinería) y, peor aún, asignaciones a “partes relacionadas” (gente cercana, empresas vinculadas o recomendadas) como si eso fuera normal.
Lo que pedimos es simple:
Asambleas reales y periódicas, con voz y voto de vecinos.
Estados de cuenta y reportes claros (no “no lo tengo” cuando se pide).
Licitaciones abiertas, donde proveedores y vecinos puedan participar y comparar precios/servicios.
Prohibir o declarar cualquier contratación con partes relacionadas, y que se vote con transparencia.
No es pleito: es sentido común. Queremos fraccionamientos bien administrados, pero con reglas claras y decisiones compartidas.