Petition updatePor mi discapacidad, me niegan mi título. Quiero seguir estudiandoSigo esperando que la Ministra Soledad Acuña me reciba
Alan RodriguezArgentina
Mar 2, 2016
El lunes 1 de febrero fui a una reunión convocada por Andrea Bruzos, Subsecretaria de Gestión Educativa y Coordinación Pedagógica, en el Ministerio de Educación de la CABA. Me acompañó mi familia, las abogadas de ACIJ y la coordinadora del Grupo Art. 24 por la Educación Inclusiva, Gabriela Santuccione. También estuvo presente Beatriz Jauregui, Directora de la Dirección General de Educación de Gestión Privada.
En esa reunión la Subsecretaria indicó no estar en tema y pidió a mi familia que le relate la historia, una vez más. No ofrecieron ninguna solución ni respuesta para resolver mi reclamo y se ofrecieron a convocar a una segunda reunión, lo cual todavía no ocurrió. Se trató de un encuentro que se suma a una serie muy desgastante de reuniones que ya tuvimos con funcionarios del Ministerio, mi familia y abogadas de ACIJ, sin propuestas que reconozcan mi derecho a mi título ni el derecho a la educación inclusiva. Mientras, sigo esperando que la Ministra Soledad Acuña me conceda la reunión que le pedí formalmente hace ya un mes. Por otro lado, el juicio avanza y la Jueza Liberatori debe resolver sobre el amparo que presenté.
La educación inclusiva es un derecho de todas las niñas, niños y jóvenes. Si una escuela valora la diversidad debe incluir a todas las personas, sin discriminación, no puede denegar el acceso, la participación ni el egreso a quien se percibe como "distinto". Además, la inclusión es un proceso que beneficia el aprendizaje de todo/as, mejora la calidad educativa y, sobre todo, promueve la formación de personas y ciudadanos/as que reconocen al otro/a.
No estoy solo en este reclamo, en muchas escuelas hay muchos y muchas Alan que tampoco van a recibir su título oficial. No olvidemos que la educación secundaria es obligatoria. Es por eso que el reconocimiento de mi trayectoria y la entrega de mi título es, además de un derecho y una obligación, una apuesta a una educación inclusiva y de calidad. Aprender en la escuela común, y no en ámbitos segregados, favoreció la construcción de personas con habilidades humanas para un mundo mejor, que no se incomode ante la diferencia y que no discrimine a aquel que no entra en lo que se propone como "normal". Sé que mi experiencia abre el camino para mejorar, porque trabajar para una educación inclusiva es trabajar para construir una sociedad más justa.
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