Sin Sierra no hay osos: exigimos una ley que proteja su hogar

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La causa

En julio de 2020, tres jóvenes se toparon con un oso negro en el Parque Ecológico Chipinque y su selfie se volvió viral. Aquel ejemplar, el “Oso 34”, fue capturado, castrado y trasladado fuera de su zona de distribución original. El Congreso local pidió informes sobre su paradero, que hasta hoy no ha podido verificarse.

Seis años después, los encuentros problemáticos se acumulan:

Osos atropellados. Entre 2008 y 2022 se reportaron alrededor de 25 osos muertos, 16 de ellos por atropellamiento. En junio de 2025 murió un macho adulto en la Carretera Nacional, en Montemorelos; en julio de 2026, otro fue rescatado herido en Monterrey.

Osos en casas y calles. En los primeros nueve meses de 2026 hubo unos 600 reportes de avistamientos. El 2 de septiembre, un oso entró a una cocina en la colonia Olinalá, en San Pedro Garza García; ese mismo mes, una persona resultó lesionada en un incidente similar.

Estrategias mal planeadas e implementadas. En Olinalá se repartieron unas 40 tablas con clavos para impedir que los osos entraran a las casas. Parques y Vida Silvestre las denunció ante la PROFEPA porque pueden herirlos, aunque reconoció la preocupación de las familias y convocó a una mesa de diálogo con los vecinos.

Ninguna de estas historias tiene un solo culpable. Los osos recorren el territorio que siempre han habitado y los vecinos tienen derecho a vivir sin miedo. Estas necesidades chocan porque Nuevo León crece bajo un modelo de urbanización que no toma en cuenta a la fauna.

El oso negro (Ursus americanus eremicus) está en peligro de extinción según la NOM-059-SEMARNAT-2010. Necesita montaña, corredores para desplazarse y alimento natural. Pero la mancha urbana de la zona metropolitana pasó de unas 12 mil hectáreas en 1980 a cerca de 100 mil en 2015. Cuando vialidades, desarrollos y desmontes fragmentan los corredores entre el Parque Nacional Cumbres de Monterrey y otras áreas naturales, el oso encuentra comida fácil en basura, árboles frutales y cocinas.

La coexistencia no se logra con tablas con clavos ni con traslados, sino con dos cosas a la vez: un territorio donde los osos puedan moverse sin quedarse en las zonas urbanas, y reglas claras para convivir con ellos donde viven las personas.

Por eso pedimos al Congreso del Estado de Nuevo León que elabore y apruebe una ley que:

  1. Regule el crecimiento de la mancha urbana con criterios obligatorios de protección del hábitat del oso negro y especies afines.
  2. Proteja los corredores biológicos y las fuentes naturales de alimento del oso, y priorice un urbanismo no expansivo que respete las áreas verdes públicas.
  3. Refuerce la vigilancia de la Norma Ambiental Estatal NAE-SMA-009-2023 sobre manejo de residuos en zonas con fauna, para que la basura deje de atraer osos a las colonias.
  4. Sancione con firmeza a quien alimente o dé agua a los osos, salvo al personal autorizado de rescate y rehabilitación. Alimentarlos los acerca a las casas y suele terminar en su captura o su muerte.
  5. Garantice la coexistencia en las colonias cercanas a la sierra: información y protocolos de respuesta para las familias, señalización y pasos de fauna en las carreteras donde hay atropellamientos.

Los osos no pueden firmar esta petición. Tú sí. 

Firma y comparte para que Nuevo León tenga una ley que proteja a sus osos y a las familias que viven junto a ellos.

Crédito de la imagen: Mariana Dávila Cárdenas "Hacer hogar"

Fuentes consultadas

Infobae (2021) · H. Congreso de NL (2020) · Milenio, atropellamientos (s. f.) · Excélsior (2025) · MVS Noticias (jul. 2026) · Consulta Monterrey (2026) · El Universal (sep. 2026) · Quadratín NL (sep. 2026) · Netnoticias (sep. 2026) · NOM-059-SEMARNAT-2010 (ver nota 3) · El Financiero (s. f.)

Las voces de los firmantes

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