

365 MILLONES DE GRACIAS.
Hace 12 meses que empezó esta petición en la plataforma Change.org para que la apicultura sea declarada patrimonio inmaterial de la humanidad y ya tenemos 114.000 firmantes. En este aniversario quiero aprovechar la ocasión para daros 365 millones de gracias por apoyar nuestra iniciativa.
El pasado 11 de febrero de 2022, iniciamos una campaña de recogida de firmas en la plataforma Change.org. Este es el enlace Change.org/Apicultura.
Hace un año la situación de la apicultura era límite, cada día que pasa sigue empeorando y el sector agoniza al borde la extinción. En el año 2022 la producción de miel ha sido de un 20 % de un año normal, con un porcentaje de bajas de colmenas insostenible, cercano al 50 %. Y sin embargo, España se ha convertido en el sumidero europeo de miel de baja calidad y se ha batido el récord de importaciones de miel con más de 35.000 toneladas en 2022. La industria se abastece de esa miel importada, bloqueando el mercado hundiendo los precios 2 euros por debajo del coste de producción y dejando a los apicultores españoles con la miel en los almacenes y en bancarrota.
Con esta tendencia destructiva, se ha superado la rentabilidad de las explotaciones apícolas, de modo que en los próximos años veremos desaparecer progresivamente numerosos apicultores y con ellos todos los beneficios que se generan en los ecosistemas.
La apicultura es cada vez menos rentable a causa de los bajos precios, pero también porque las colmenas son más difíciles de mantener en condiciones óptimas a causa de las múltiples patologías, efectos nocivos de plaguicidas, problemas ambientales y climáticos.
Los efectos del cambio climático son uno de los puntos vitales que están afectando de modo irreversible a la apicultura, a las abejas y al resto de polinizadores. Además, podemos aprovechar la utilidad de las colonias de abejas para estudiar los efectos del cambio climático y la situación de los ecosistemas, a través de la monitorización con apiarios experimentales y la participación de una red de apicultores colaboradores.
Según el parlamento Europeo “el 76% de la producción de alimentos y el 84% de las especies de plantas dependen de la polinización que realizan las abejas”. La FAO y la UNESCO han dado la voz de alarma sobre la creciente disminución de insectos polinizadores en todo el mundo.
Las abejas melíferas son primordiales para la conservación y el mantenimiento de la biodiversidad y la conservación de especies amenazadas (vegetales y animales). Es necesario que las Administraciones reconozcan el valioso trabajo (empleo verde) que desempeñan los apicultores, convirtiendo su oficio en un servicio medioambiental imprescindible.
Lo más grave de esta situación, es que se esta provocando a nuestro planeta un déficit de polinización irreversible. La miel importada no poliniza nuestros ecosistemas. Sin abejas y apicultura no hay agricultura, ni alimentos, ni biodiversidad y deja de ser viable la vida en la tierra.
En el año 2019, el Instituto Earth Watch, declaró a las abejas como la especie más valiosa del mundo. Los productos apícolas pueden importarse de cualquier parte del mundo, hundiendo la economía de nuestros productores, pero no la polinización de nuestros ecosistemas. Cada vez que consumimos miel de nuestros productores, estamos ayudando a la polinización de nuestros ecosistemas. La polinización contribuye directamente en la regeneración de ecosistemas y en la conservación de especies amenazadas (vegetales y animales), favoreciendo así la fructificación y la producción de semillas de especies cultivadas y silvestres.
En España el beneficio en polinización, sólo en el sector agrario, se estima que supera los 4000 millones de euros anuales. En todo el mundo ese beneficio se estima que superaría los 153.000 millones de euros al año. En el caso de los beneficios en ecosistemas naturales, no hay datos científicos contrastados y es difícil de cuantificar, pero ese valor es enorme.
ENRIQUE SIMÓ ZARAGOZA