El 9 de marzo de 2021, ante los ojos del mundo, el Parlamento Europeo mostró una desnudez imperdonable al levantar la inmunidad parlamentaria del presidente catalán en el exilio, Carles Puigdemont, y de sus dos consejeros, la Prof. Dra. Clara Ponsatí y Toni Comín, a petición de España. El hecho de que el poder judicial politizado y en absoluto independiente del Estado español persiga a los políticos catalanes y a los representantes de la sociedad civil catalana por motivos políticos, violando los derechos humanos elementales, no impidió que la mayoría de los parlamentarios europeos votaran a favor de levantar la inmunidad de sus tres colegas. ¿Quién va a escuchar y creer a un Parlamento así cuando pretende ofenderse, con un doble rasero hipócrita, de las violaciones de los derechos humanos en países ajenos a la Unión Europea? En la Federación Rusa, en China, en Turquía y en muchos otro países, se observó con atención que una clara mayoría parlamentaria del Parlamento Europeo —404 votos (400 en la primera votación) de los 693 emitidos— apoya al Estado español en su persecución de los disidentes políticos catalanes. ¡Vae Europae! ¡Fuit dies ignominiae!
Como es sabido, hace muy poco un tribunal belga de segunda instancia rechazó la extradición de otro ministro catalán en el exilio porque, por un lado, el tribunal español que solicitaba la extradición no tenía competencia alguna según la legislación española y, por otro lado, según los jueces belgas, España estaba incumpliendo gravemente una directiva europea — «DIRECTIVA (UE) 2016/343 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 9 de marzo de 2016 por la que se refuerzan en el proceso penal determinados aspectos de la presunción de inocencia y el derecho a estar presente en el juicio». Por ello, los tres disidentes políticos catalanes perseguidos no deberían temer la extradición por parte de la justicia belga. Sin embargo, el hecho de que el Parlamento Europeo decidiera suspender la inmunidad parlamentaria de los tres catalanes a sabiendas de la sentencia de segunda instancia del tribunal belga, que además citaba en su razonamiento una decisión relevante del órgano competente de las Naciones Unidas, decepcionó a millones de personas en los Países Catalanes y demostró al mundo entero la duplicidad del actual Parlamento Europeo, que, como sabemos, acepta incluso que uno de sus diputados electos, el Dr. Oriol Junqueras, siga encarcelado en una prisión española y se le impida así ejercer su mandato. Además, incluso antes de la votación del 9 de marzo de 2021, el procedimiento en el Parlamento Europeo adolecía de claras deficiencias de procedimiento que podrían llevar a declarar su nulidad.
Sin embargo, hubo —además de 42 abstenciones— también 247 justos entre los eurodiputados que serán recordados positivamente:
247 justos entre los eurodiputados que se preocupan por los derechos humanos, los ideales europeos y el Estado de Derecho.
247 justos entre los eurodiputados que no se plegaron a los dictados de España.
247 justos entre los eurodiputados que un día serán conmemorados y honrados en la República Catalana.
Jan Jambon (Primer Ministro de Flandes) sobre los presos políticos en España y el sistema judicial español:
https://twitter.com/SanderLoones/status/1370109998685163520?s=20