Sep 20, 2018

Jorge Fernández Menéndez señala en su columna Razones que los sismos del año pasado tienen un destino común de catástrofe, aún cuando se vivió de diferente manera.

Ha pasado un año y ayer todo fue recuerdos, promesas, compromisos presentes y futuros. Algunos se cumplirán y otros no, pero seguiremos sin generar la posibilidad y la opción de establecer, más allá del clientelismo, verdaderos planes de desarrollo para la gente en las zonas más pobres del país.

Seguimos sin solucionar los problemas habitacionales de la ciudad (sólo nueve edificios se han reconstruido un año después del sismo en la CDMX y decenas de edificios esperan a ser demolidos), sin terminar de dotarla de la infraestructura necesaria por mezquindades políticas y se sigue pensando que el clientelismo, que la dádiva, más allá de quien la ofrezca, es una verdadera salida política y social a los problemas del país.

Es fundamental promover la participación para cambiar esto. Hay que actuar como auténticos ciudadanos y dejar de ser sólo "habitantes". No limitarse a ser espectadores y asumir el compromiso que nos corresponde para que las cosas se hagan, se hagan bien y en el tiempo que corresponde. Así es posible avanzar.

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