

Cancelación de corrida de toros en plazas


Cancelación de corrida de toros en plazas
El problema
La tauromaquia es parte de la cultura española y tiene una tradición milenaria. Es uno de los pocos restos de antiguas culturas orientales. Excomulgarla sería menospreciar este componente tan especial de la cultura española.
Todas las culturas tanto las occidentales como las orientales tienen elementos destructivos. La tradición no justifica la crueldad.
Antes de la corrida, al toro bravo se le trata mucho mejor que a los toros de matanza de la bioindustria.
Esto no es un argumento válido. El hecho de que existan situaciones peores no justifica una situación en sí negativa.
La corrida de toros es una muestra del aprecio y respeto de la fuerza del animal.
El aprecio y el respeto no se demuestran por medio de la tortura.
Las corridas de toros no se ven como deporte, sino como una mezcla de arte, baile y muestra de ‘virilidad’ (machismo).
Que esta tradición contenga también otros aspectos, no disminuye su crueldad.
Una corrida de toros sirve para descargar colectivamente sentimientos negativos y agresivos. Eso es sano.
Existen alternativas inofensivas para una descarga de tensión (como el deporte) evitando cualquier sufrimiento de un animal.
Los toros son un símbolo casi religioso de la lucha entre el bien y el mal. El toro representa el mal.
Fiestas religiosas no deben ser usadas para reducir a los animales a un simple símbolo.
Dios ha creado a los toros para luchar con el torero y morir en esa lucha.
Es pretencioso ponerse en el puesto de Dios y disponer así del destino de los animales.
Los toros bravos solo son criados por su bravura durante la corrida. La abolición de los toros significa la pérdida de una especie de animales única.
A ningún animal le interesa ser críado para sufrir.

El problema
La tauromaquia es parte de la cultura española y tiene una tradición milenaria. Es uno de los pocos restos de antiguas culturas orientales. Excomulgarla sería menospreciar este componente tan especial de la cultura española.
Todas las culturas tanto las occidentales como las orientales tienen elementos destructivos. La tradición no justifica la crueldad.
Antes de la corrida, al toro bravo se le trata mucho mejor que a los toros de matanza de la bioindustria.
Esto no es un argumento válido. El hecho de que existan situaciones peores no justifica una situación en sí negativa.
La corrida de toros es una muestra del aprecio y respeto de la fuerza del animal.
El aprecio y el respeto no se demuestran por medio de la tortura.
Las corridas de toros no se ven como deporte, sino como una mezcla de arte, baile y muestra de ‘virilidad’ (machismo).
Que esta tradición contenga también otros aspectos, no disminuye su crueldad.
Una corrida de toros sirve para descargar colectivamente sentimientos negativos y agresivos. Eso es sano.
Existen alternativas inofensivas para una descarga de tensión (como el deporte) evitando cualquier sufrimiento de un animal.
Los toros son un símbolo casi religioso de la lucha entre el bien y el mal. El toro representa el mal.
Fiestas religiosas no deben ser usadas para reducir a los animales a un simple símbolo.
Dios ha creado a los toros para luchar con el torero y morir en esa lucha.
Es pretencioso ponerse en el puesto de Dios y disponer así del destino de los animales.
Los toros bravos solo son criados por su bravura durante la corrida. La abolición de los toros significa la pérdida de una especie de animales única.
A ningún animal le interesa ser críado para sufrir.

Petición cerrada
Comparte esta petición
Actualizaciones de la petición
Compartir esta petición
Petición creada en 1 de febrero de 2016