Por la continuidad de La Tienda del Real Jardín Botánico de Madrid


Por la continuidad de La Tienda del Real Jardín Botánico de Madrid
El problema
Después de más de 20 años al frente de la tienda del Real Jardín Botánico de Madrid (RJBM), la dirección del Jardín y su Sociedad de Amigos me están presionando para que abandone mi negocio que forma parte de mi vida y de la de muchos madrileños a cambio de nada.
En el otoño de 1999, el Gerente del RJBM me ofreció la concesión de la Tienda del Jardín Botánico de Madrid pues por entonces yo llevaba varios años trabajando en ella como dependienta y consideró que me podría interesar. La concesión se hizo efectiva en un acta de la Sociedad de Amigos, aprobada por todas las partes implicadas, tras la cual comencé a ocuparme de su gestión, primero como empresa y, años más tarde, como autónomo.
Dicha concesión contemplaba: un alquiler pagadero de modo mensual a la Sociedad de Amigos; respetar y cumplir el horario de apertura de la tienda, en las mismas horas que el Botánico (363 días al año con 4 meses de 11 horas) y vender el merchandising que el Jardín iba haciendo.
La Tienda ha ido creciendo y cambiando hasta adquirir una esencia propia que le ha permitido convertirse en un referente para los amantes de las semillas y para todos aquellos que se acercan en busca de asesoramiento gratuito sobre plantas o sobre el propio Jardín. Durante todos estos años, mi principal objetivo ha sido contribuir al buen nombre del RJBM, convirtiendo mi pequeño espacio, casi sin darme cuenta, en un punto más de atracción e interés del público, además de crear y mantener varios puestos de trabajo dignos, algo de lo que me siento especialmente orgullosa.
Durante estos 20 años, han sido varios los directores y gerentes que han pasado por el centro. A principios del año 2014, la que era Gerente entonces del RJBM se interesó por mi situación dentro del Jardín y por el estado de la concesión, que podría considerarse como anómalo. Tras varias reuniones, empezó a dar forma a una nueva concesión más acorde con los tiempos actuales y cumpliendo lo requerido por la legislación de los espacios públicos. En mayo de 2014, se eligió un nuevo director, quien ha ordenado el cierre de la Tienda a la que me he entregado en cuerpo y alma y que es el sustento de mi familia.
Me hubiera gustado poder hablar con él, pero ha sido totalmente imposible. El interlocutor elegido por él ha sido la Sociedad de Amigos del Jardín quienes en abril de 2016 me instaron a que diese por concluida mi actividad el pasado 30 de mayo, bajo el argumento de que se iban a realizar unas obras y el contratista necesitaba mi espacio.
En dicha reunión, así como en las dos siguientes, se me dijeron, entre otras cosas:
- “Lo que tienes que hacer es irte con tus cosas y dar gracias por haberte dejado estar aquí 20 años”
- “No tienes ningún derecho, ni siquiera a indemnización”
- “Esto es lo que hay, y no vas a recibir nada”
- “Ni Dirección ni Gerencia se van a reunir contigo para tratar sobre este asunto”
Después de ponerlo en manos de abogados y de mandar varios burofaxes, tanto a la Sociedad de Amigos como a la Secretaría General del CSIC, de quien depende el Jardín Botánico, lo único que conseguimos fue un papel firmado por la Sociedad que nos dejaba abrir hasta el 1 de julio.
Yo por supuesto he seguido intentado una vía de negociación, pues mi situación personal es difícil, como la de muchos en los tiempos actuales: hipoteca, hijos menores y un marido que sólo trabaja 6 meses al año.
La negociación ha sido prácticamente inexistente, tan solo se me pidió una valoración económica real y por escrito para saber los que les iba a costar “la broma”; así se refieren al esfuerzo y tesón de 20 años de trabajo.
El día 30 de junio, a las 7 de la tarde, se me hizo una oferta económica que tan sólo cubría la compra de productos, excluyendo todo el material logístico, así como indemnizaciones, imagen comercial, tienda online, página Web, cartera de proveedores y clientes.
Mi contraoferta se realizó el 6 de julio y, para mi posterior sorpresa, y a pesar de estar al corriente de todos los pagos, el actual Secretario General había firmado ya mi desahucio administrativo, del que se me hizo entrega el día 12 de julio.
En ningún momento me he negado a abandonar o a cerrar la Tienda, a pesar del enorme dolor que me produce, pero la manera de irme, de decir adiós, me gustaría que estuviese a la altura de la profesionalidad y del amor demostrado por mi parte. En un lugar mágico sólo deben ocurrir cosas mágicas. De lo contrario, cómo le voy a explicar a mis hijos tantas ausencias.
Elsa Valverde Díaz
El problema
Después de más de 20 años al frente de la tienda del Real Jardín Botánico de Madrid (RJBM), la dirección del Jardín y su Sociedad de Amigos me están presionando para que abandone mi negocio que forma parte de mi vida y de la de muchos madrileños a cambio de nada.
En el otoño de 1999, el Gerente del RJBM me ofreció la concesión de la Tienda del Jardín Botánico de Madrid pues por entonces yo llevaba varios años trabajando en ella como dependienta y consideró que me podría interesar. La concesión se hizo efectiva en un acta de la Sociedad de Amigos, aprobada por todas las partes implicadas, tras la cual comencé a ocuparme de su gestión, primero como empresa y, años más tarde, como autónomo.
Dicha concesión contemplaba: un alquiler pagadero de modo mensual a la Sociedad de Amigos; respetar y cumplir el horario de apertura de la tienda, en las mismas horas que el Botánico (363 días al año con 4 meses de 11 horas) y vender el merchandising que el Jardín iba haciendo.
La Tienda ha ido creciendo y cambiando hasta adquirir una esencia propia que le ha permitido convertirse en un referente para los amantes de las semillas y para todos aquellos que se acercan en busca de asesoramiento gratuito sobre plantas o sobre el propio Jardín. Durante todos estos años, mi principal objetivo ha sido contribuir al buen nombre del RJBM, convirtiendo mi pequeño espacio, casi sin darme cuenta, en un punto más de atracción e interés del público, además de crear y mantener varios puestos de trabajo dignos, algo de lo que me siento especialmente orgullosa.
Durante estos 20 años, han sido varios los directores y gerentes que han pasado por el centro. A principios del año 2014, la que era Gerente entonces del RJBM se interesó por mi situación dentro del Jardín y por el estado de la concesión, que podría considerarse como anómalo. Tras varias reuniones, empezó a dar forma a una nueva concesión más acorde con los tiempos actuales y cumpliendo lo requerido por la legislación de los espacios públicos. En mayo de 2014, se eligió un nuevo director, quien ha ordenado el cierre de la Tienda a la que me he entregado en cuerpo y alma y que es el sustento de mi familia.
Me hubiera gustado poder hablar con él, pero ha sido totalmente imposible. El interlocutor elegido por él ha sido la Sociedad de Amigos del Jardín quienes en abril de 2016 me instaron a que diese por concluida mi actividad el pasado 30 de mayo, bajo el argumento de que se iban a realizar unas obras y el contratista necesitaba mi espacio.
En dicha reunión, así como en las dos siguientes, se me dijeron, entre otras cosas:
- “Lo que tienes que hacer es irte con tus cosas y dar gracias por haberte dejado estar aquí 20 años”
- “No tienes ningún derecho, ni siquiera a indemnización”
- “Esto es lo que hay, y no vas a recibir nada”
- “Ni Dirección ni Gerencia se van a reunir contigo para tratar sobre este asunto”
Después de ponerlo en manos de abogados y de mandar varios burofaxes, tanto a la Sociedad de Amigos como a la Secretaría General del CSIC, de quien depende el Jardín Botánico, lo único que conseguimos fue un papel firmado por la Sociedad que nos dejaba abrir hasta el 1 de julio.
Yo por supuesto he seguido intentado una vía de negociación, pues mi situación personal es difícil, como la de muchos en los tiempos actuales: hipoteca, hijos menores y un marido que sólo trabaja 6 meses al año.
La negociación ha sido prácticamente inexistente, tan solo se me pidió una valoración económica real y por escrito para saber los que les iba a costar “la broma”; así se refieren al esfuerzo y tesón de 20 años de trabajo.
El día 30 de junio, a las 7 de la tarde, se me hizo una oferta económica que tan sólo cubría la compra de productos, excluyendo todo el material logístico, así como indemnizaciones, imagen comercial, tienda online, página Web, cartera de proveedores y clientes.
Mi contraoferta se realizó el 6 de julio y, para mi posterior sorpresa, y a pesar de estar al corriente de todos los pagos, el actual Secretario General había firmado ya mi desahucio administrativo, del que se me hizo entrega el día 12 de julio.
En ningún momento me he negado a abandonar o a cerrar la Tienda, a pesar del enorme dolor que me produce, pero la manera de irme, de decir adiós, me gustaría que estuviese a la altura de la profesionalidad y del amor demostrado por mi parte. En un lugar mágico sólo deben ocurrir cosas mágicas. De lo contrario, cómo le voy a explicar a mis hijos tantas ausencias.
Elsa Valverde Díaz
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Petición creada en 4 de agosto de 2016