

Luno sigue encerrado en la zona de carga aérea del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas. Hasta ayer, 28 de marzo, se ha permitido el acceso a Andrea, la titular de Luno, para verlo 10 minutos y bajo vigilancia.
Con un trato absolutamente denigrante, como si de una delincuente se tratara, la veterinaria del Área de Sanidad Animal del Ministerio de Agricultura, se atrevió a poner en duda la identidad de Andrea, decía que no era ella, incluso presentando su pasaporte se cuestionaba que fuera quien es.
Para esta Señora, el problema hoy ya no era Luno, ahora resulta que Andrea no es Andrea. Esto es absolutamente surrealista. ¿SE PUEDE PERMITIR TANTO ABUSO?
Ni que decir de la actuación del Ministerio de Agricultura, que ha denegado el acceso a la representante legal de Andrea y de Luno (suponemos que mucho hay que esconder para denegar un acceso). Solamente se ha permitido la entrada, como si de una fortaleza se tratara, a la titular de Luno, CUSTODIADA y con prohibición expresa de grabar o hacer alguna foto de su pobre perro.
Y tal es el punto de insensatez, que atentando contra la privacidad y el derecho de propiedad de Andrea, se le ha retirado el móvil antes de entrar a las instalaciones.
Luno y Andrea víctimas de un sinfín de abusos de la Administración que por supuesto seguirán siendo denunciados.