Voto Ambiental 2027: Cuando un bosque duele tanto que hay quienes deciden ayunar por él


Voto Ambiental 2027: Cuando un bosque duele tanto que hay quienes deciden ayunar por él. #ElSalvador
Hoy escribimos con el corazón conmovido.
Mientras esta petición supera las 352,000 firmas, integrantes del Colectivo Herberth Anaya Sanabria han iniciado una huelga de hambre frente a la Catedral Metropolitana de San Salvador en El Savador. Su decisión expresa la profunda preocupación que sienten por la defensa de los territorios, los bosques, el agua y los derechos humanos.
Toda huelga de hambre es un acto de enorme sacrificio personal. Más allá de las distintas formas de pensar o de participar, nos recuerda que existen personas que consideran que la situación ambiental y democrática del país merece ser escuchada con urgencia.
Esta carta también es para ellas y ellos.
Pero es, sobre todo, para las más de 352,000 personas que han decidido levantar su voz en defensa de El Espino.
Hace apenas unas semanas esta petición rondaba las 30,000 firmas.
Entonces ocurrió algo extraordinario.
Las juventudes salvadoreñas decidieron actuar.
Miles de jóvenes tomaron sus teléfonos, investigaron, compartieron documentos, verificaron información, debatieron con respeto y transformaron TikTok, Instagram, Facebook, WhatsApp y otras plataformas en espacios de educación ambiental.
Artistas convirtieron las vigilias en espacios de memoria y creación.
Periodistas independientes documentaron hechos y contrastaron información.
Comunidades organizaron encuentros, conversatorios y actividades para explicar por qué los bosques importan.
Así nació una movilización ciudadana que hoy supera las 352,000 firmas. Ahora sumamos mas de medio millón de firmas entre digitales y fisicas.
Ese crecimiento no pertenece a una organización.
Pertenece a la ciudadanía salvadoreña.
Porque esta lucha nunca fue únicamente sobre árboles.
Desde hace más de treinta años, el propio Estado reconoció la importancia de proteger El Espino por su función en la conservación del suelo, la regulación hídrica y la salud pública.
Hoy, en un contexto de crisis climática, estrés hídrico y pérdida acelerada de biodiversidad, esa responsabilidad es aún mayor.
Los bosques urbanos ya no son un lujo.
Son infraestructura natural indispensable para la vida.
Sabemos que muchas personas sienten miedo.
También sabemos que otras han decidido guardar silencio para proteger a sus familias, su trabajo o su tranquilidad.
No juzgamos esos silencios.
Los comprendemos.
Precisamente por eso, cada firma tiene un valor enorme.
Cada firma representa una decisión consciente de participar.
Cada firma representa una persona que cree que el agua importa.
Que los bosques importan.
Que la transparencia importa.
Que el Artículo 117 de la Constitución debe cumplirse.
¿Qué pasará con las firmas?
Muchas personas nos han hecho esta pregunta.
Nuestra respuesta es clara.
Estas firmas no desaparecerán.
Constituyen un documento vivo de la memoria ambiental colectiva de El Salvador.
Representan una de las mayores expresiones de participación ciudadana en defensa de un ecosistema en la historia reciente del país.
Desde la Plataforma #ElEspinoVive elaboraremos un informe técnico y ciudadano que documente esta experiencia: los hallazgos obtenidos mediante solicitudes de acceso a la información pública, los antecedentes históricos, la participación de las comunidades, el papel del arte, de las juventudes, de las redes sociales, del periodismo independiente y de todas las personas que hicieron posible esta movilización.
Queremos que las futuras generaciones sepan que hubo una ciudadanía que decidió no permanecer indiferente.
Hoy también queremos hacer una invitación.
A las y los creadores de contenido.
A periodistas.
A docentes.
A estudiantes.
A científicas y científicos.
A artistas.
A liderazgos comunitarios.
A universidades.
A personas defensoras de derechos humanos.
A quienes generan opinión pública.
A las juventudes diversas de todo El Salvador.
A la diáspora salvadoreña.
Este no es el momento de abandonar la conversación.
Es el momento de ampliarla.
Necesitamos más educación ambiental.
Más investigación.
Más periodismo.
Más arte.
Más diálogo.
Más participación ciudadana.
Más personas dispuestas a imaginar un país donde el desarrollo y la protección de la naturaleza caminen de la mano.
Los árboles que hemos perdido nos duelen.
El sacrificio de quienes hoy ayunan por los territorios nos interpela.
Pero las más de 352,000 firmas digitales y las miles de firmas fisicas, que suman ese mas de medio millón de personas, nos recuerdan que la conciencia ambiental de El Salvador está creciendo.
Y esa conciencia será, quizás, el bosque más importante que dejemos a las generaciones que vienen.
Gracias por permanecer.
Gracias por crear.
Gracias por investigar.
Gracias por enseñar.
Gracias por defender.
Plataforma #ElEspinoVive
En articulación y solidaridad con Somos El Espino, el Colectivo Herberth Anaya Sanabria, comunidades, juventudes, artistas, periodistas, personas defensoras del territorio y todas las expresiones ciudadanas que trabajan por la protección de los bosques, el agua, la vida y la democracia ambiental.
Contacto: elespinovive@proton.me