

ACTUALIZACIÓN CIUDADANA
OJOS EN EL ESPINO y el Estadio Chino: costos y beneficios para El Salvador
El costo ya pagado y el error que quieren repetir
El Bosque El Espino ya comenzó a pagar un precio alto con la construcción del llamado Estadio Chino. Aunque se presentó como “donación”, sus costos reales no están en el contrato, sino en el territorio, en el clima urbano y en la gestión de riesgos ambientales del Área Metropolitana de San Salvador.
Hoy, con la amenaza de construir un nuevo CIFCO dentro del mismo bosque, es urgente hacer una pausa y mirar el balance completo.
1. EL COSTO REAL DEL ESTADIO CHINO (YA PAGADO)
Diversos estudios regionales estiman que los servicios ecosistémicos de un bosque urbano —regulación térmica, captura de carbono, infiltración de agua, reducción de inundaciones— tienen un valor aproximado de:
USD $15,000–$25,000 por hectárea al año
En una proyección conservadora a 30 años:
USD $450,000–$750,000 por hectárea
A esto se suman costos indirectos pero reales:
Mayor riesgo de inundaciones y escorrentías (millones en atención de emergencias a mediano plazo).
Incremento del efecto isla de calor (impacto en salud pública y consumo energético).
Fragmentación progresiva del último pulmón verde del AMSS.
El beneficio del estadio, en cambio, es ocasional, con uso esporádico y sin retorno social permanente.
2. EL CIFCO: UNA OBRA INNECESARIA Y REDUNDANTE
La propuesta de construir un CIFCO dentro de otra zona del Bosque El Espino profundiza el daño sin justificarlo.
Costos estimados (orden regional, conservador):
Construcción: USD $80–120 millones
Mantenimiento anual: USD $5–10 millones
Uso: irregular, dependiente de eventos puntuales
El CIFCO no responde a una necesidad nueva, y además duplica funciones que ya puede absorber el estadio existente.
Construirlo en El Espino significa:
Más pérdida de bosque
Más presión hídrica
Más riesgo climático
Más gasto público futuro
Todo para una infraestructura de bajo uso.
3. EL CONTRASTE CLAVE: SENTIDO COMÚN VS. DESPILFARRO
El Estadio Chino ya generó un costo ambiental significativo.
El CIFCO no corrige ese error: lo multiplica.
La pregunta es simple y legítima:
¿Por qué destruir más bosque para una obra que no es necesaria, cuando ya existe infraestructura subutilizada?
El Estadio Chino ya impuso un costo ambiental que pagaremos por décadas.
Construir el CIFCO en El Espino no es desarrollo:
es insistir en un modelo caro, innecesario y riesgoso.
La accion ciudadana "Ojos en El Espino" existe para recordar algo básico:
el bosque no es un espacio vacío. Es infraestructura viva, y destruirla es el peor negocio posible.