
En España solo quedan cinco autocines. El de Gijón es el único en todo el norte y, además, abría todo el año, convirtiéndose en parte de la vida cultural, social y sentimental de la ciudad.
No hablamos de un simple negocio: hablamos de 32 años de historia, de un lugar que ha sido punto de encuentro para gijoneses, asturianos y visitantes de todas partes. Un espacio que ha ofrecido cine, eventos y experiencias imposibles de sustituir por una pantalla de casa.
Por eso pedimos que se replantee la situación: si no es posible continuar en el actual terreno, que se busque su reubicación y se abra la puerta a nuevos gerentes que mantengan vivo este símbolo.
Gijón no puede permitirse perder el último autocine del norte de España. Para algunos será un simple negocio. Para Gijón, y para quienes hemos vivido momentos en él, es mucho más: es parte de nuestra historia y de nuestra identidad.
Gracias por cada firma y por seguir sumando fuerza a esta causa.