Viajar con mascotas en trenes de larga distancia en España

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Si eres usuario del transporte público – sea por comodidad, por convicción o por el motivo que sea – puede que entiendas a los dueños de perros que, aunque lo tienen a su acompañante canino bien educado, limpio y bajo control, en España se enfrentan a grandes problemas a la hora de viajar: O tienen que buscar dónde dejar a su(s) perro(s) o alquilar un coche (caso en que también es complicado llevar a un animal, porque los coches alquilados no están preparados para llevar animales) o no viajar y quedarse en casa. Pero eso a veces es imposible.

Este problema no existe en otros países como Alemania o Holanda dónde está permitido habiendo comprado un billete especial. Tiene toda la razón quien diga que si un perro es peligroso o molesto o sucio no debería viajar en transporte público. Obviamente lo piden tanto la lógica como las normas de convivencia.

Pero esto no significa que a los perros que no lo son no se deberían poder llevar. ¿O es que personas que gritan, que ensucian el tren, que molestan a los demás o incluso son agresivas tienen restringido el uso del servicio del transporte público, del cual todos deberían tener derecho a usar? No, se les expulsa del tren en casos extremos y en los demás casos hay que aguantarlas en silencio para que no se enfaden contigo por haberles recordado de las normas de convivencia y para no meterse en un lío.

Con multas altas si el perro no lleva bozal y el acuerdo de tener que bajarse del tren en el momento en que el perro moleste activamente a otros pasajeros o que esté sucio, peligroso o fuera del control de su dueño, te prometo que todos los dueños de perros se podrían identificar.

Pedimos a Renfe Operadora y al Ministerio de Fomento que cambien la normativa que limita el peso de los perros que se pueden llevar en los trenes hasta un límite de 10 kg.