

Reconocimiento a la memoria de los muertos por COVID-19
El problema
Casi 30.000 muertos en la pandemia (reconocidos por el Ministerio de Sanidad, que no actualiza sus datos desde hace dos semanas. Según el INE puede haber más de 40.000, muchos fallecidos sin ningún test ni prueba, pero enfermos de COVID-19: esto es incluso más sangrante porque ni siquiera tuvieron la oportunidad de recibir atención apropiada). España está a la cabeza del mundo en muertes por millón de habitantes. Más de 51.000 miembros de personal sanitario infectados por la falta de equipos y medidas adecuadas, también a la cabeza del mundo.
Los medios de comunicación y los gobiernos en España se preocupan sobre todo de volver a la llamada "normalidad", obviando el daño sufrido. Recuperar el ocio, las vacaciones, el consumo, el fútbol. Pasar página es importante, pero pasar página en falso sería, además de una falta de dignidad, una rémora para la conciencia colectiva de nuestro país.
Como si los casi 300.000 contagios oficiales, los más de 51.000 sanitarios contagiados (a la cabeza mundial también) y las decenas de miles de muertos en apenas 2 meses fueran un simple "blip" en nuestra vida cotidiana. ¿Es eso lo que queremos? ¿Olvidar a los muertos y los afectados? ¿Olvidar a nuestros esforzados y sacrificados sanitarios? ¿Seguir como si no hubiera pasado nada cante la crisis sanitaria y económica más brutal del últimos siglo? Me pregunto si no tenemos nada que aprender, que incorporar a nuestro equipamiento moral, a nuestro conjunto de valores como ciudadanos empáticos, solidarios y responsables con nosotros mismos y con los que vienen detrás.
Y pienso que una manera de aprender, personal y colectivamente, es rescatar la memoria de los muertos en estos dos meses, que se dice fácil. Los muertos en esta crisis se merecen memoria. Los fallecidos, muchos de ellos mayores abandonados por el propio sistema ante la falta de medios y la negligencia e incompetencia de los que gobiernan, se merecen más de una sociedad que se considere digna y que quiera mirarse al espejo sin sentir vergüenza.
Muchos queremos homenajear a los fallecidos. Como en otros países, donde la prensa ha asumido un papel crítico ante la gestión gubernamental y de honra a las víctimas (la imagen que acompaña la petición está tomada de la portada del New York Times (24 de mayo)), que recogía nombres y detalles de la vida de 1.000 de las 100.000 víctimas, hasta hora, de EE.UU). Nosotros también queremos conocer los nombres y las vidas de los que han muerto, y siguen muriendo, en España. No queremos que sean números a olvidar en cuanto podamos tomarnos una cerveza en la calle o ponernos mechas en la peluquería. Quiero creer que somos más que eso. Somos mejores que eso. Vamos a demostrarlo. Queremos que el GOBIERNO y los MEDIOS DE COMUNICACIÓN den a conocer los nombres y detalles de las vidas personales de TODAS las personas muertas. Queremos conocerlas. Nuestra dignidad lo merece. Su memoria se lo merece.
Petición cerrada
El problema
Casi 30.000 muertos en la pandemia (reconocidos por el Ministerio de Sanidad, que no actualiza sus datos desde hace dos semanas. Según el INE puede haber más de 40.000, muchos fallecidos sin ningún test ni prueba, pero enfermos de COVID-19: esto es incluso más sangrante porque ni siquiera tuvieron la oportunidad de recibir atención apropiada). España está a la cabeza del mundo en muertes por millón de habitantes. Más de 51.000 miembros de personal sanitario infectados por la falta de equipos y medidas adecuadas, también a la cabeza del mundo.
Los medios de comunicación y los gobiernos en España se preocupan sobre todo de volver a la llamada "normalidad", obviando el daño sufrido. Recuperar el ocio, las vacaciones, el consumo, el fútbol. Pasar página es importante, pero pasar página en falso sería, además de una falta de dignidad, una rémora para la conciencia colectiva de nuestro país.
Como si los casi 300.000 contagios oficiales, los más de 51.000 sanitarios contagiados (a la cabeza mundial también) y las decenas de miles de muertos en apenas 2 meses fueran un simple "blip" en nuestra vida cotidiana. ¿Es eso lo que queremos? ¿Olvidar a los muertos y los afectados? ¿Olvidar a nuestros esforzados y sacrificados sanitarios? ¿Seguir como si no hubiera pasado nada cante la crisis sanitaria y económica más brutal del últimos siglo? Me pregunto si no tenemos nada que aprender, que incorporar a nuestro equipamiento moral, a nuestro conjunto de valores como ciudadanos empáticos, solidarios y responsables con nosotros mismos y con los que vienen detrás.
Y pienso que una manera de aprender, personal y colectivamente, es rescatar la memoria de los muertos en estos dos meses, que se dice fácil. Los muertos en esta crisis se merecen memoria. Los fallecidos, muchos de ellos mayores abandonados por el propio sistema ante la falta de medios y la negligencia e incompetencia de los que gobiernan, se merecen más de una sociedad que se considere digna y que quiera mirarse al espejo sin sentir vergüenza.
Muchos queremos homenajear a los fallecidos. Como en otros países, donde la prensa ha asumido un papel crítico ante la gestión gubernamental y de honra a las víctimas (la imagen que acompaña la petición está tomada de la portada del New York Times (24 de mayo)), que recogía nombres y detalles de la vida de 1.000 de las 100.000 víctimas, hasta hora, de EE.UU). Nosotros también queremos conocer los nombres y las vidas de los que han muerto, y siguen muriendo, en España. No queremos que sean números a olvidar en cuanto podamos tomarnos una cerveza en la calle o ponernos mechas en la peluquería. Quiero creer que somos más que eso. Somos mejores que eso. Vamos a demostrarlo. Queremos que el GOBIERNO y los MEDIOS DE COMUNICACIÓN den a conocer los nombres y detalles de las vidas personales de TODAS las personas muertas. Queremos conocerlas. Nuestra dignidad lo merece. Su memoria se lo merece.
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Petición creada en 25 de mayo de 2020