Quebrada en conservación corontillos

Conservar este paño de bosque nativo con presencia de humedal es mucho más que proteger un paisaje: es resguardar un patrimonio natural vivo que da identidad al territorio y sostiene la vida. En este espacio, el bosque y el humedal conviven en un delicado equilibrio, regulando el agua, capturando carbono, conservando la biodiversidad y brindando servicios ecosistémicos esenciales para las generaciones presentes y futuras.
Entre sus árboles nativos —molles, maitén, peumo, boldo y funga— encuentran refugio y alimento aves como los cachuditos, carpinteritos, peucos, zorzales y chincoles, cuya presencia refleja la riqueza y el buen estado de este ecosistema. Cada árbol y cada ave forman parte de una red de vida irremplazable que merece ser cuidada con responsabilidad y respeto.
Este bosque no solo alberga biodiversidad; también guarda la historia, la memoria y el profundo arraigo de una comunidad organizada y comprometida con su territorio. Su protección es el reflejo de un esfuerzo colectivo que entiende que conservar la naturaleza es también proteger la identidad, el bienestar y el futuro de quienes habitan este lugar