Esperando al Niño


El Niño no es un fenómeno nuevo ni provocado directamente por el cambio climático. Forma parte de la variabilidad natural del sistema climático y aparece de manera irregular, habitualmente cada varios años. Lo que ha cambiado radicalmente es el escenario en el que se desarrolla.
El próximo gran desafío climático podría estar gestándose bajo la superficie del océano Pacífico. El episodio de El Niño que se está formando durante 2026 presenta señales especialmente preocupantes: el Pacífico ecuatorial acumula una cantidad de calor sin precedentes en los registros modernos y el fenómeno todavía no habría alcanzado su máxima intensidad.
El Pacífico ecuatorial acumula una cantidad extraordinaria de calor y el episodio de El Niño todavía no ha alcanzado su máximo. Los científicos advierten de que este fenómeno natural se desarrolla ahora sobre un planeta mucho más cálido, lo que puede amplificar sus efectos.
El océano es el gran regulador térmico del planeta y ha absorbido aproximadamente el 90% del exceso de calor generado por el calentamiento global. Cuando aparece El Niño, una parte de esa energía almacenada en el Pacífico se libera hacia la atmósfera. Si el océano parte de temperaturas excepcionalmente elevadas, la cantidad de energía disponible también es mayor.
Pero el problema no es solamente El Niño.
Las temperaturas del océano llevan décadas aumentando y las olas de calor marinas son cada vez más intensas. Los ecosistemas marinos sufren directamente ese calentamiento, mientras que la atmósfera recibe las consecuencias de una mayor cantidad de energía disponible.
Por eso, el próximo El Niño debe entenderse como un amplificador de una tendencia que ya existía, no como el origen del calentamiento actual.
Un fenómeno conocido en un mundo diferente
Los episodios de El Niño de 2015-2016 y 2023-2024 ya estuvieron asociados a importantes incrementos de la temperatura media mundial. Ahora, las primeras señales del episodio actual apuntan a un fenómeno que podría ser todavía más intenso.
El climatólogo Jorge Olcina explica que los episodios de El Niño actuales parten de un océano más caliente que el de décadas anteriores. Por ello, incluso aunque el fenómeno natural sea el mismo, sus consecuencias pueden ser mayores.
El investigador Antonio Turiel plantea una imagen especialmente inquietante: el calentamiento global no estaría avanzando como una línea recta, sino mediante saltos o escalones. Cada gran episodio de El Niño podría contribuir a elevar temporalmente la temperatura global y, posteriormente, las fases de La Niña no conseguirían compensar completamente ese incremento.
El resultado sería un planeta que, después de cada gran episodio, queda instalado en un nivel térmico algo superior.
¿Podría 2027 superar los 2 °C?
Las estimaciones contemplan que El Niño podría añadir aproximadamente entre 0,1 y 0,2 °C a la temperatura media global durante el año del fenómeno y el siguiente.
Turiel considera que, si finalmente el episodio alcanza la intensidad que algunos modelos apuntan actualmente, no sería descartable que durante algún periodo de 2027 la temperatura global se situara por encima de los 2 °C respecto a la época preindustrial.
¿Qué supondría un mundo +2 °C?
Más olas de calor: serían más frecuentes, largas e intensas. Lo que hoy consideramos un episodio de calor excepcional podría convertirse en algo mucho más habitual.
Más lluvias torrenciales: una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, aumentando el potencial de precipitaciones extremas en determinadas regiones.
Más sequías en algunas zonas: especialmente preocupantes en regiones mediterráneas, donde puede aumentar la combinación de calor extremo y falta de lluvia.
Más incendios forestales: el calor y la sequedad favorecen temporadas de incendios más largas y condiciones más propicias para grandes incendios.
Subida del nivel del mar: continuará durante siglos debido al calentamiento y expansión del océano y al deshielo de glaciares y capas de hielo.
Pérdida de hielo: retroceso de glaciares, reducción del hielo marino ártico y mayor riesgo de pérdida irreversible de grandes masas de hielo.
Océanos más cálidos y ácidos: mayor estrés para ecosistemas marinos, especialmente los arrecifes de coral.
Agricultura bajo mayor presión: el calor extremo, las sequías, las inundaciones y los cambios en las estaciones pueden reducir rendimientos de determinados cultivos.
Más riesgos para la salud: aumentan las enfermedades y muertes relacionadas con el calor, además de algunos riesgos asociados a la expansión de determinados vectores y enfermedades.
Ecosistemas sometidos a mayor estrés: muchas especies tendrán que desplazarse para encontrar condiciones adecuadas y algunas no podrán adaptarse con suficiente rapidez.
2027 todavía es una incógnita. Pero las señales que llegan desde el Pacífico indican que conviene tomárselo en serio.
Países y regiones especialmente expuestos
Los efectos no son iguales en todo el planeta. Perú y Ecuador pueden afrontar lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos, mientras que Australia, Indonesia y partes del sur de Asia pueden sufrir sequías y problemas relacionados con el agua y la agricultura. En África oriental también puede aumentar el riesgo de lluvias e inundaciones, mientras que otras zonas del continente pueden experimentar condiciones más secas.
Perú es un ejemplo especialmente claro de la necesidad de preparación. Las autoridades peruanas estiman actualmente que 1,2 millones de personas podrían estar en riesgo por los efectos de El Niño y han identificado cientos de zonas críticas frente a inundaciones y deslizamientos.
El Senador de Tasmania del Parlamento Federal Nick McKim, anteriormente miembro del Partido Verde de Tasmania y posteriormente de Australia, está difundiendo un mensaje alarmante de caos debido a las políticas actuales de fomentar proyectos que, en su opinión, agravan la crisis climática en lugar de reducir sus consecuencias.
McKim ha advertido en el Senado de que Australia se enfrenta a un escenario de fenómenos climáticos cada vez más extremos y ha criticado al Gobierno por continuar aprobando nuevos proyectos de carbón y gas, al mismo tiempo que mantiene el apoyo a la explotación de los bosques nativos. En una intervención parlamentaria de agosto llegó a describir el futuro climático como una situación de muerte, enfermedades, hambre, incendios, inundaciones, desplazamientos y colapso de los ecosistemas.
¿Alguien ha visto en España a alguien (me refiero a Alianza Verde, Verdes Equo) hablar siquiera de estos fenómenos, hablar de tomar medidas de prevención que atajen las causas agravantes??? ¿Alguien les ha visto hacer oposición? Lo máximo que he alcanzado a ver es devolver la responsabilidad a las Comunidades Autónomas por los fuegos forestales. Desde AEMET se extrema la vigilancia y se refuerzan los sistemas de previsión y alerta ante posibles desastres. Sin embargo, más allá de anticiparnos a sus consecuencias, queda abierta otra cuestión: ¿qué se está haciendo para neutralizar sus causas, recuperar y equilibrar los ecosistemas dañados, aumentar su capacidad de absorber CO₂ y contribuir a frenar el calentamiento global? No podemos separar esta cuestión de la acción política (o la ausencia de). Podéis continuar este artículo aquí.
¿Qué puede ocurrir en España?
La relación entre El Niño y el clima europeo es mucho menos directa que en otras regiones del planeta. No obstante, España tampoco queda al margen.
Históricamente, algunos episodios importantes de El Niño han coincidido en nuestro país con periodos de mayor actividad atmosférica, lluvias intensas e inundaciones. Entre los ejemplos citados se encuentran las lluvias asociadas a 1982, el periodo húmedo de 1987-1988 o las inundaciones de Málaga de 1997-1998.
Sin embargo, existe otro elemento que sí preocupa especialmente: el Mediterráneo está cada vez más caliente. Cuando una masa de aire inestable encuentra un mar con temperaturas muy elevadas, dispone de una enorme cantidad de humedad y energía que puede favorecer episodios de precipitaciones torrenciales.
El calentamiento global está preparando, por tanto, un escenario con más combustible disponible para determinados fenómenos extremos.
Para España, +2 °C globales sería especialmente preocupante, porque el Mediterráneo es una de las regiones consideradas particularmente vulnerables al cambio climático.
Podríamos ver una combinación de: más calor + más sequía + mayor riesgo de incendios + episodios de lluvia torrencial más intensos.
Y hay un matiz importante: +2 °C de media mundial no significa +2 °C en España. La Península puede calentarse bastante más que la media global, especialmente en determinadas estaciones y durante episodios extremos.
Además, un Mediterráneo más cálido proporciona más humedad y energía a determinadas situaciones atmosféricas, lo que puede contribuir a episodios de precipitaciones muy intensas. Las DANAs seguirán siendo fenómenos atmosféricos naturales, pero el calentamiento global está modificando las condiciones en las que se desarrollan. Un ambiente más cálido, junto con temperaturas oceánicas más elevadas, permite que la atmósfera contenga más vapor de agua y aporta mayor energía al sistema, lo que puede favorecer episodios de precipitaciones más intensas y aumentar el riesgo de fenómenos extremos.
Mitigar el desastre: la única salida ante la inacción.
El Niño no puede detenerse, pero sus consecuencias sí pueden reducirse.
La diferencia entre recibir una inundación sin preparación y recibirla con sistemas de alerta, población evacuada, hospitales preparados, alimentos almacenados y carreteras protegidas puede ser enorme. La OMM insiste precisamente en pasar de una respuesta basada en reaccionar después del desastre a otra basada en anticipar el impacto y actuar antes.
Y existe una segunda dimensión: la adaptación no sustituye a la reducción de emisiones. Los países más afectados necesitan prepararse para los extremos que ya están ocurriendo, pero limitar el calentamiento global sigue siendo fundamental para evitar que cada nuevo episodio de El Niño se desarrolle sobre un planeta progresivamente más caliente.
Como sugería anteriormente, nuestro país parece hacer oidos sordos a la cuestión medioambiental. En 2027, en medio de este agitado panorama climático, habrán elecciones. ¿Si pudiéseis intervenir y exigir medidas? ¿Qué pediríais? Y... ¿a quien? Recordad que cuando los males están encima, ya es tarde para evitarlos.