
Sergio Reinaldo FernándezCerdanyola del Vallès, Spain
Mar 11, 2018
Estimado firmante de mi petición:
Las siguientes consideraciones me reafirman en la idea de que la caza y la "pesca" sin ningún control siempre han sido nefastas para nuestra civilización.
LO QUE EL HOMBRE SE LLEVÓ
Se cumple un siglo de la muerte de Marta, la última paloma migratoria (Ectopistes migratorius), que se contaban por millones en Estados Unidos y Canadá. Era la admiración de los colonos recién llegados a aquellos territorios. Y muchos se pensaban que no se acabarían nunca, pues era tal su número, que las bandadas ocultaban el sol.
Comenzó entonces una persecución implacable tanto a sus huevos como a los adultos y pollos. Durante más de 80 años se le masacró allí donde se le encontraba, por lo que al fin su número comenzó a disminuir alarmantemente. Entonces se tomaron algunas iniciativas para salvarla de su extinción, pero ya era demasiado tarde.
El bisonte americano (Bison bison), antes llamado búfalo, era el orgullo y el medio de subsistencia de los indios americanos, el animal emblemático de las praderas... Pero en el siglo XIX se mataron unos 40 millones; se les disparaba incluso desde los trenes, simplemente por diversión de los colonos. Hoy en día sólo quedan unos cuantos en las reservas. Por otra parte, no tendrían a donde ir, ya que las praderas americanas ya no existen. Han sido transformadas por la industrialización y la avaricia del hombre. Así pues, ni siquiera se entiende que hayan salvado unos pocos, pues lo que se les ha hecho nunca quedará justificado.
En el Caribe vivía la foca monje del Caribe hasta 1950, pero la furia de pescadores y balleneros por conseguir su piel y el aceite, hizo que los científicos la declararan extinta en 2.008.
El visón marino vivía en las costas de Maine y New Brunswick, pero estaba muy codiciado por su piel y sufrió una persecución implacable por los cazadores, de manera que se extinguió a mediados del siglo XIX.
El tigre de Tasmania vivía en la isla del mismo nombre hasta que llegaron los europeos y le culparon de matar al ganado, por lo que comenzaron a cazarlo y en 1.936 murió el último ejemplar.
Y ni siquiera el pez cachorro de Tecopa pudo vivir tranquilo por culpa del hombre. Vivía en el desierto de Mojave y podía soportar aguas tan calientes como 108 grados Fahrenheit. El desarrollo humano alrededor de las aguas termales de Tecopa cambió sus condiciones de vida y en 1.970 fue declarado extinto.
El tigre de Java también se puede considerar extinguido por el hombre en 1970, a causa de las cacerías y de la destrucción de su hábitat, a pesar de que algunas voces todavía creen en su existencia.
El alca gigante vivía en las zonas rocosas del Atlántico norte, incluyendo Canadá, Islas Británicas, Groenlandia y Escandinavia. Era un ave incapaz de volar. Fueron masacradas en grandes cantidades a finales del siglo XVIII. A pesar de que su caza disminuyó, fue objeto de la codicia de muchos coleccionistas de aves raras, lo cual la llevó a su extinción en 1850.
Finalizamos en Africa –lugar de extinciones por excelencia- con el antílope bubal, una subespecie que fue cazada masivamente, habiéndose extinguido en 1.945.
Evidentemente, esto es sólo un pequeño ejemplo de la nefasta actuación del hombre sobre la naturaleza y los seres vivos. Podríamos añadir muchos más casos, como la desaparición de los bosques y selvas e incluso la desecación de mares y humedales vitales para la vida.
Un cordial saludo.
Sergio Reinaldo.
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