

Proteja a mis hijos del horror que van a tener que volver a sufrir a partir del 11 de abril si alguien no lo impide
El problema
Soy de una pequeña ciudad de Galicia y me trasladé a Irlanda por motivos laborales. Allí conocí a un hombre que fue mi pareja varios años y con el que tuve dos hijos.
El horror comenzó cuando empezamos a sufrir malos tratos físicos (incluyendo abusos sexuales) y psíquicos por parte del padre de los niños, quedando acreditado por las autoridades competentes irlandesas. Obtuvimos una autorización judicial para venir a España y así estar alejados de la persona que era capaz de cometer esas atrocidades.
Aquí se me concedió una orden de protección y se solicitó que el régimen de visitas que el juez irlandés estableció se adaptasen a España (visitas de dos horas supervisadas una vez al mes). En un principio se hizo así pero posteriormente, a la hora de dictar las medidas definitivas, se establecieron cuatro fases: en la primera las visitas son de dos horas supervisadas, en la segunda son nueve horas el sábado y 9 horas el domingo SIN SUPERVISIÓN, en la tercera (que es la que empezaría el 11 de abril) son fines de semana enteros (incluyendo noche) y la cuarta ya más amplia todavía e incluso se estipula que pasen hasta 15 días seguidos con él.
En las visitas no supervisadas ha habido ya muchos problemas, incluyendo lesiones físicas y sexuales, las cuales están documentadas en informes médico-forenses.
La niña, que tiene ahora siete años y recuerda lo vivido aquí y en Irlanda, está aterrada ante la idea de tener que dormir con su padre. Los psicólogos y psiquiatras que le han tratado, dicen que no debe en ningún caso sufrir las visitas no supervisadas con el padre por las consecuencias gravísimas que pueden ocasionarle.
Pues aún con toda la documentación de las autoridades irlandesas y españolas acreditando lo que sucedió y la recomendación por escrito de muchos expertos de ambos países de que no haya visitas sin supervisión, el juzgado de instrucción que lleva el caso, no ha modificado el régimen de visitas, por lo que el día 11 de abril, si alguien no lo impide, mis hijos corren un grave peligro.
No me quito de la cabeza el caso de Ángela González y su hija, víctimas ambas de violencia por parte del padre de la niña. Ángela buscó protección para su hija ante las autoridades, solicitando, entre otras medidas, que el régimen de visitas de su hija con el maltratador fuera vigilado. A pesar de las más de 30 denuncias presentadas, los tribunales permitieron que el régimen de visitas de la niña con el agresor fuera sin vigilancia. Como consecuencia de la actuación negligente de las autoridades, Andrea fue asesinada por el maltratador cuando tenía siete años (¡justo la misma edad que tiene mi hija!), durante una de las visitas no supervisadas. Posteriormente la Organización de Naciones Unidas condenó a España por negligencia al no haber protegido a la menor.
Por favor, no permitan que vuelva a repetirse la historia.
Le ruego que se tenga de verdad en cuenta el interés superior del menor y se proteja a mis hijos de las atrocidades que se les obligaría a tener que volver a sufrir.
Decreten, por favor, la suspensión cautelar de las visitas en tanto en cuanto el proceso penal concluya. O como mínimo que las visitas continúen siendo supervisadas, tal y como recomiendan los psiquiatras y los psicólogos.
Le adjunto el link de uno de los programas de Isabel Gemio en Onda Cero donde se hablaba sobre nuestro caso:

El problema
Soy de una pequeña ciudad de Galicia y me trasladé a Irlanda por motivos laborales. Allí conocí a un hombre que fue mi pareja varios años y con el que tuve dos hijos.
El horror comenzó cuando empezamos a sufrir malos tratos físicos (incluyendo abusos sexuales) y psíquicos por parte del padre de los niños, quedando acreditado por las autoridades competentes irlandesas. Obtuvimos una autorización judicial para venir a España y así estar alejados de la persona que era capaz de cometer esas atrocidades.
Aquí se me concedió una orden de protección y se solicitó que el régimen de visitas que el juez irlandés estableció se adaptasen a España (visitas de dos horas supervisadas una vez al mes). En un principio se hizo así pero posteriormente, a la hora de dictar las medidas definitivas, se establecieron cuatro fases: en la primera las visitas son de dos horas supervisadas, en la segunda son nueve horas el sábado y 9 horas el domingo SIN SUPERVISIÓN, en la tercera (que es la que empezaría el 11 de abril) son fines de semana enteros (incluyendo noche) y la cuarta ya más amplia todavía e incluso se estipula que pasen hasta 15 días seguidos con él.
En las visitas no supervisadas ha habido ya muchos problemas, incluyendo lesiones físicas y sexuales, las cuales están documentadas en informes médico-forenses.
La niña, que tiene ahora siete años y recuerda lo vivido aquí y en Irlanda, está aterrada ante la idea de tener que dormir con su padre. Los psicólogos y psiquiatras que le han tratado, dicen que no debe en ningún caso sufrir las visitas no supervisadas con el padre por las consecuencias gravísimas que pueden ocasionarle.
Pues aún con toda la documentación de las autoridades irlandesas y españolas acreditando lo que sucedió y la recomendación por escrito de muchos expertos de ambos países de que no haya visitas sin supervisión, el juzgado de instrucción que lleva el caso, no ha modificado el régimen de visitas, por lo que el día 11 de abril, si alguien no lo impide, mis hijos corren un grave peligro.
No me quito de la cabeza el caso de Ángela González y su hija, víctimas ambas de violencia por parte del padre de la niña. Ángela buscó protección para su hija ante las autoridades, solicitando, entre otras medidas, que el régimen de visitas de su hija con el maltratador fuera vigilado. A pesar de las más de 30 denuncias presentadas, los tribunales permitieron que el régimen de visitas de la niña con el agresor fuera sin vigilancia. Como consecuencia de la actuación negligente de las autoridades, Andrea fue asesinada por el maltratador cuando tenía siete años (¡justo la misma edad que tiene mi hija!), durante una de las visitas no supervisadas. Posteriormente la Organización de Naciones Unidas condenó a España por negligencia al no haber protegido a la menor.
Por favor, no permitan que vuelva a repetirse la historia.
Le ruego que se tenga de verdad en cuenta el interés superior del menor y se proteja a mis hijos de las atrocidades que se les obligaría a tener que volver a sufrir.
Decreten, por favor, la suspensión cautelar de las visitas en tanto en cuanto el proceso penal concluya. O como mínimo que las visitas continúen siendo supervisadas, tal y como recomiendan los psiquiatras y los psicólogos.
Le adjunto el link de uno de los programas de Isabel Gemio en Onda Cero donde se hablaba sobre nuestro caso:

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Petición creada en 3 de abril de 2015