Por una elección del Rector de la Universidad del Rosario que se inspire en su comunidad

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Carta Abierta y Pública a la Honorable Colegiatura y a la Honorable Consiliatura de la Universidad del Rosario


Quienes firmamos esta carta somos rosaristas por formación o por adopción. Y aunque estamos ligados a la universidad a través de vínculos diversos, nos congrega y reúne en esta carta el vínculo emocional con la institución, pues nos reconocemos como parte de una misma comunidad enlazada por rasgos de identidad comunes. Por estas razones, hoy les pedimos, como miembros de la comunidad rosarista, que hagan una elección rectoral en consciencia, pensando en lo mejor tanto para nuestros estudiantes, actuales y futuros, como para nuestros profesores; sobre todo considerando el papel que la universidad ha de jugar como actor y no como mero espectador del devenir político, social, económico y cultural del país en las décadas por venir.

Honorables Consiliarios, ante informaciones que recientemente salieron en los medios de comunicación sobre el proceso de elección de rector en la Universidad del Rosario que nos parecen indecorosas, les pedimos su presencia plena y completa en el cuerpo elector, asumiendo sin renuncias la gran responsabilidad y dignidad que demanda la consagración a la misión que nuestras constituciones han establecido y buscando una Rectoría que anteponga ante todo el interés de la comunidad académica y de la academia rosarista a consideraciones ajenas a ésta. La universidad requiere una Rectoría que nos permita ser competitivos desde nuestras fortalezas (humanismo, espíritu crítico e independencia). La universidad necesita una Rectoría académica que entienda y respete a la institución, el peso de su historia y que la proyecte a ser líder y no mera seguidora e imitadora. La universidad también precisa sobre todo una Rectoría que se rodee de decanos y asesores idóneos y empáticos con la comunidad rosarista, y que respeten y valoren lo que significa ser parte de esta comunidad.

Honorable Colegiatura, les solicitamos respetuosamente considerar y escuchar una amplia gama de candidatos y proyectos para poder escoger sabiamente. Por lo demás, su elección será tanto más acertada cuanto más iluminada por el aporte de las visiones e iniciativas de los miembros de la comunidad rosarista acerca del futuro de su universidad. Es importante que hablen con la comunidad directamente y que recojan testimonios y experiencias de la fuente para hacerse una idea más completa de los deseos y anhelos de los rosaristas. Estos aportes serán invaluables para que se hagan su propio concepto acerca de lo que realmente está en juego en este proceso electoral, pero además para que puedan perfilar todo aquello que la universidad puede aportar al país en este momento crucial, mientras se sigue construyendo un proyecto educativo desde los intereses y con los aportes de los estudiantes y de los profesores.

Honorable Colegiatura, a lo largo de su historia nuestra universidad ha sabido reconocer cuándo es hora de continuar, pero ante todo cuándo se requiere cortar con caminos, pautas y directrices, en el interés de sus estudiantes, de la sociedad y de la Nación. El humanismo del que deriva nuestro espíritu crítico ha sido nuestra impronta institucional y la herramienta para poder reconocer cómo y cuándo cambiar, independientemente de lo que imponga la tendencia política, económica o educativa vigente. Esta capacidad de reconocimiento es lo que nos ha mantenido siempre a la vanguardia de las transformaciones del país, dándonos el papel histórico del que gozamos.

A finales del siglo XVIII, cuando los estándares nacionales e internacionales de educación proscribían ciertos saberes y la ciencia moderna era vista aún con animadversión, el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario desafió todos los cánones y a las instituciones oficiales hablando de lo que entonces no se podía hablar. Hoy nos podemos ufanar de ser herederos de esa tradición y de haber sido permeados profundamente por aquel espíritu independiente, crítico y humanista de Mutis, Caldas, Fermín de Vargas, Camilo Torres, entre muchos otros.

Honorable Consiliatura, desde hace más de una década, la Universidad del Rosario ha hecho grandes esfuerzos para adaptarse a varias tendencias y a los profundos cambios en la educación superior a nivel internacional; esfuerzos necesarios y exitosos en parte, pero corremos el riesgo de abrazarlos de forma acrítica, asumiendo modelos no siempre adecuados a las necesidades y a los retos que tenemos como comunidad académica. No hay que olvidar que la universidad ha sabido siempre transformarse sin renunciar a su esencia y a su capacidad de adaptarse a la sociedad. Nova et Vetera.

Los mismos indicadores que han regido los destinos y el devenir del Rosario en estos últimos años muestran una disminución patente, semestre tras semestre, en el ingreso de estudiantes, y la respuesta según la cual es un mal de todas las universidades y tiene que ver con la economía del país no es suficiente.

Renovarse no significa acomodarse a las tendencias generalizadas sino poder ver por encima de éstas. Y el Rosario, a lo largo de su historia, ha tenido la capacidad de mirar más allá de modelos que, a pesar de ser prevalentes, no por ello necesariamente son los mejores en el largo plazo. Tal es el caso actual.

A la vuelta del siglo XIX, el Rosario desafió los estándares impuestos por los poderes locales trayendo la ciencia ilustrada, yendo en contra de la oficialidad para hacer lo que era correcto. Igualmente ocurrió en 1991, cuando el Rosario demostró una vez más el espíritu independiente, crítico y humanista – que han sido la impronta de la institución y nuestros grandes diferenciadores desde nuestra fundación. De ese mismo modo, hoy nuestra universidad tiene que encarar los retos del siglo XXI con autenticidad.

No olviden que sobre sus hombros descansa más que la elección de una persona. De su elección depende que el Rosario no deje de ser punta de lanza de la educación superior en Colombia y que su incidencia en nuestra sociedad sea trascendente, precisamente en estos tiempos en los que el país nos necesita. La misión histórica de la universidad no puede limitarse a la búsqueda de una posición en los rankings, cuya forma de evaluar el desempeño de las universidades es puesta cada vez más en cuestión en varios centros académicos de prestigio alrededor del mundo. 

Honorables Consiliatura y Colegiatura, hoy tienen la oportunidad de hacer que esta elección sea histórica y marque un hito, no sólo para la institución, sino para una verdadera y positiva revolución educativa en Colombia. Nuestra historia y el prestigio que cientos de rosaristas ilustres y honorables le han dado a la institución a lo largo de más de tres siglos nos permiten conservar aún un margen de crédito frente a nuestra sociedad.

Hoy ha llegado el momento de dejar de hacer lo conveniente para hacer lo correcto.

Nosotros contamos con ustedes para elegir bien, en beneficio de toda la comunidad rosarista, y ustedes cuentan con todos nosotros para trabajar como comunidad, unida, por la Universidad del Rosario. Nuestra universidad no puede renunciar al destino histórico que le corresponde como madre de todas las universidades en Colombia.

Att. Miembros de la comunidad rosarista por formación o por adopción