Por un espacio de juego seguro

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El problema

Seguro que te suena la escena: es junio, son las cinco de la tarde y tus hijos quieren ir al parque. Llegas y el suelo quema, el tobogán es imposible de tocar y no hay ni un rincón de sombra donde sentarse. Al final os volvéis a casa, o aguantáis un rato de sol que no le sienta bien a nadie.

Somos familias de Vélez-Málaga y queremos pedir algo sencillo: que nuestros parques infantiles se parezcan más a lo que deberían ser: un lugar fresco, agradable y vivo, donde los niños puedan jugar y estar en contacto con la naturaleza y no separados de ella por una valla de colores y un suelo de plástico.

Lo que pedimos al Ayuntamiento es sencillo.

Plantar árboles de hoja caduca en los parques infantiles, que den sombra en verano y dejen pasar el sol en invierno.


Dejar de instalar nuevos pavimentos de goma o caucho y sustituir los existentes de forma progresiva, a medida que se renueven, por superficies más naturales y certificadas (arena, grava, corteza, césped u otras), con caminos accesibles para personas con movilidad reducida y carritos de bebé.


Crear en los parques zonas de juego natural, con árboles, tierra, troncos y plantas, donde los niños puedan trepar, esconderse y observar.


Lo que hemos visto:

En los últimos años el Ayuntamiento ha renovado muchos parques (El Trapiche, Triana, Hojalateros, el Barrio de la Legión, Gerald Brenan, el paseo marítimo de Torre del Mar, Arroyo La Molineta...). Reconocemos el esfuerzo y entendemos que se busque seguridad y accesibilidad. Pero en todas las actuaciones que hemos podido consultar, la solución ha sido el caucho continuo. El Romeral, que según el propio Ayuntamiento era el último parque de tierra del municipio, se transformó con una solera de hormigón y caucho.

No pedimos que se deje de cuidar la seguridad, sino que se añada algo que hoy falta: sombra y naturaleza.

¿Qué dice la ciencia?

No hace falta esperar a que se demuestre un daño para actuar con prudencia, y menos con niños. Los estudios apuntan en dos direcciones:

Calor.

Un estudio publicado en Building and Environment (2022) midió la temperatura de suelos y juegos en parques infantiles y comprobó que el caucho oscuro superaba los 80 °C al sol, una temperatura capaz de causar quemaduras. En la sombra, esas temperaturas bajaban de forma notable.


Sustancias químicas.

Investigadores del IDAEA-CSIC han detectado en suelos de parques infantiles sustancias relacionadas con la alteración hormonal, y el proyecto REPLAY ha encontrado metales pesados y plastificantes en estos cauchos. La Unión Europea ya limita por ley los hidrocarburos aromáticos policíclicos en estos materiales. Los organismos oficiales consideran bajo el riesgo de cáncer, pero reconocen que quedan incertidumbres por estudiar.


Ante la duda, y habiendo alternativas más frescas y más naturales, lo razonable es aplicar el principio de precaución: los niños juegan muchas horas, muy cerca del suelo, y se llevan las manos a la boca.

¿Por qué importa?

Muchos niños de nuestro pueblo no tienen un espacio natural donde jugar. Trepar a un árbol, recoger hojas, ver pasar las estaciones o encontrar una mariquita son cosas pequeñas que forman parte de crecer, y hoy casi no tienen dónde hacerlas. Los parques deberían ser ese lugar.

Plantar árboles no es un gasto, es una inversión que mejora con los años: más sombra, mejor aire, más biodiversidad y un pueblo más agradable para quienes vivimos aquí.

No pedimos nada imposible, solo empezar. Un parque, dos, los que se pueda, pero empezar.

Si firmas, le dirás al Ayuntamiento que a las familias de Vélez-Málaga nos importa que nuestros hijos crezcan cerca de la naturaleza.

Gracias por tu firma, y por compartirla con quien sepas que también querría un parque así para sus hijos/familiares.

 

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