Irene SánchezMadrid, İspanya
27 Ara 2021

Sus sentimientos, sus emociones, miles de voces están encerradas dentro del reflejo de su mirada. Y por más profunda, cercana, dulce o inquietante, pertenece a Sandra y no tenemos el derecho de apagarla. 
Detrás de cada animal se esconden pasos interminables que definen su historia, solo necesitamos detenernos a sentir como ellos lo hacen mirando a través de sus ojos. 

Sandra nació el 14 de febrero de 1986 en el zoológico de Rostock en la que era la República Democrática Alemana. Nunca conoció las selvas asiáticas en las que merecía crecer con más miembros de su especie. Vivió durante toda su infancia sola, ya que su madre la rechazó. 

Fue trasladada al zoológico Gelsenkirchen y al cumplir los nueve años fue vendida al zoológico de Buenos Aires, la vendieron y compraron como si únicamente fuera un objeto para su beneficio económico. 
Estuvo viviendo en el zoológico de Córdoba antes de regresar en 2008 al de Buenos Aires, donde dio a luz a Gembira. No tenía instinto maternal, no sabía cómo tratar a su hijo porque su madre también la rechazó y fue criada por cuidadores del zoo que no pudieron enseñarle todo lo que necesita un orangután para vivir y cuidar de sus crías.

Se cree que Gembira fue comprado por un intermediario y se encuentra en algún lugar de Asia. Sandra se quedó completamente sola, era el único animal de su especie en Argentina y sufría una depresión crónica. 

Lamentablemente, hasta aquí sería una "vida normal" para un gran simio en un zoológico, una condena de por vida al sufrimiento en cautiverio y en ocasiones, la soledad. Vivió durante 30 años tras unas rejas, pero su vida dio un giro impresionante hace solo siete años. 

La AFADA luchó para que Sandra dejase de ser tratada como un 'objeto o cosa' (tal y como los animales estaban expuestos ante la ley argentina) y que no viviese en una cruel caja de cemento. Finalmente en octubre de 2015, la jueza Elena Liberatori la reconoció como la primera "persona no humana" y de esta forma, un animal sintiente cuyo primer derecho es que le respetemos. 

Ser declarada "persona no humana" significa que es un sujeto y no objeto, de unos derechos fundamentales. Y su cautiverio y exhibición viola sus derechos, aunque esté bien alimentada y no sea tratada con crueldad.   

A pesar de todo el sufrimiento que soportó en cautividad ahora vive en el Center for Great Apes, un santuario donde está recuperándose y puede relacionarse con otros orangutanes y chimpancés en el sitio más cerca de la libertad para ella. 

Con tu firma nos acercamos cada vez más a la liberación de los grandes simios. No olvides a Sandra, a ningún animal que siente. Todos ellos sienten y nosotros debemos hacer lo mismo por ellos. 

Dentro de poco se estrenará una película dedicada enteramente a ella y su historia, que nos da mucha esperanza y fuerza para seguir actuando. 
Sigue firmando, compartiendo y difundiendo la petición con todas las personas que conozcas, podemos marcar una gran diferencia en sus vidas. 
 

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