Francisco DorenSantiago, Chile
Jul 22, 2026

En los últimos días he recibido consultas de varios clientes inquietos por la entrada en vigencia de los fondos generacionales el próximo abril de 2027.

En la mayoría de los casos me comparten estar evaluando trasladarse de retiro programado a una renta vitalicia para mayor seguridad. Este razonamiento es precisamente el esperado por el legislador: una ley a la medida de las compañías de seguros y del Estado.

Entre las principales desventajas que observo en el sistema de fondos generacionales están:

Fin de la libertad de elección. El estado decide por ti de acuerdo a tu edad.
Personas con alta tolerancia al riesgo no podrán mantener una cartera más agresiva si el sistema las traslada a un fondo conservador.
Personas con gran patrimonio o ingresos adicionales no podrán ajustar el riesgo de su ahorro obligatorio según sus circunstancias personales.
Personas jóvenes se verán obligatoria e innecesariamente expuestas a los riesgos de las crisis y a las grandes correcciones y ajustes que ocurren en los mercados bursátiles.
Todo esto nace del error conceptual de pensar que las inversiones en renta fija están libres de riesgo.

Un alza en las tasas de interés de mercado, como la ocurrida durante 2021 que hizo perder un 12% real al fondo E ("MÁS CONSERVADOR"), podría repetirse próximamente, como consecuencia de la extensión de los conflictos geopolíticos, de la gran inyección de liquidez que han estado realizando los bancos centrales, de la inflación consecuente y de la necesaria contracción monetaria que será inevitable para contenerla.

Y el Estado de Chile tiene la soberbia de decirnos que puede decidir mejor que nosotros que hacer con nuestro dinero.

Pero no es sólo soberbia. Existe un interés económico.

La mayor acumulación de fondos está en las personas de más edad. Como un gran porcentaje de las inversiones en renta fija se realizan en instrumentos estatales, quiere decir que el Estado se financiará de los fondos acumulados de los más viejos otorgando rentabilidades exiguas a cambio de la ansiada “seguridad”.

La inquietud que me plantean es válida. Quedamos entre la espada y la pared. Nos entregamos a manos de la burocracia estatal o entregamos nuestros ahorros de toda la vida a una compañía de seguros.

Por ahora, yo no tomaría decisiones irreversibles con la esperanza de que el sentido común se impondrá. Aún tenemos 8 meses para que los fondos generacionales entren en vigencia.

Los invito a apoyar la campaña por la derogación de los fondos generacionales firmando la petición y difundiéndola entre su familia, sus amistades y sus colegas de trabajo.

No puedo entender que un gobierno que dice defender las ideas de la libertad deje pasar esta ley tal cual está.

Copy link
WhatsApp
Facebook
Nextdoor
Email
X