
Raquel GarcíaBalmaseda, Spain
Dec 28, 2017
Hace ya casi 4 años que empecé a pasear entre médicos a cuenta de mis sospechas de que algo no iba bien con Irati. Y hace 3 que oí por primera vez a una profesional la palabra AUTISMO. La odie. En ese momento la odié, me decía a mí misma que esa mujer estaba loca, que mi hija era “normal” que no le pasaba nada, que sólo era un retraso madurativo (dos palabras que sólo promueven el autoengaño en la fase de duelo).
Unas sesiones después, (a pesar de tener un sentimiento de odio hacia ella en esa época, seguía llevándola porque era y es buena profesional), le hice la tan temida pregunta que todos los padres nos hacemos... “¿que será de ella en la vida adulta?” Y su respuesta me mato, me destrozo, y aún lloro al recordarlo:
“- Existen centros para estos niños cuando son adultos”
¿Centros? Se me pone la piel de gallina cada vez que lo recuerdo. Pensé:
-Estas loca, mi hija jamás irá a un centro así, mi hija jamás será como esos adultos que van a esos centros. Mi hija va a ser “normal”.
Fue la primera que le puso nombre a lo que le pasaba a Irati, la primera que tuvo valor, la primera que me hizo llorar de desesperación, de rabia, de impotencia... también fue la que más me guió en esos primeros momentos, la que me dijo que papeles hacer, esos nombres que nos parecen tan raros a pesar de ser yo una persona más que acostumbrada por mi trabajo a realizar trámites burocráticos...
Ella provocó mi odio más intenso, me creaba ansiedad el solo hecho de tener que ir a esas citas, mí entonces marido no lo podía ni soportar. Hay que ser muy fuerte y estar muy armado para oír una realidad que odias y seguir ocupándote de tu trabajo, tus otros hijos, y mantenerte entera a vista de los demás.
Pero hoy por hoy no puedo dar más que las gracias a esa mujer, por decirme a la cara lo que otros no se atrevían a nombrar.
Dicen de mí de todo, cierta gente dice que soy valiente y que me admiran por mi lucha y mi entereza, pero sabéis una cosa? Sigo teniendo ratos que me derrumbo, cada vez menos, cada vez hacen menos daño.
Hubo una época que no veía a Irati, solo veía su discapacidad.
He oído comentarios de todo tipo, desde familiares de mi hija que se avergüenzan de su autismo, hasta gente que me ha dicho que ya es mala suerte ir a por un tercer hijo con toda la intención y que “te salga así”. Que con las dos que tenia me tenía que haber plantado. “Te habrías ahorrado muchos problemas si no hubieras ido a por la tercera”
Yo animo a todos los que tenéis hijos con algún tipo de problema a darle visibilidad a vuestros hijos, y a vosotros mismos y vuestro dolor.
He llorado estos años en brazos de amigos, de compañeros de trabajo, sola, abrazada a la almohada, pero una vez empecé a contar lo que le pasaba a mi hija solo he tenido apoyo y comprensión por la mayoría de la gente de mi alrededor. SALI DEL ARMARIO a la hora de hablar de la discapacidad de mi hija, y si lo hice de una manera rápida fue gracias a esa terapeuta, a su claridad, dureza, y sinceridad.
Nunca la olvidare a pesar de lo que me hizo llorar. Porque me hizo abrir los ojos a una realidad que muchos otros profesionales no tenían valor de decirme.
Nunca te olvidare Ibone.
Si alguien me ha hecho sacar fuerzas y plantar cara a esto, fuiste tú.
Buscad sinceridad aunque duela. Es lo que nos hace reaccionar.
Que las “mentiras piadosas” sean solo el título de una canción del gran Sabina. En la Salud y educación de nuestros hijos, verdades como puños por favor. Eso si, siempre de profesionales, y a poder ser, profesionales valientes.
Mi pelea mediática por los derechos de mi hija empezaron hace dos años, y no pararan nunca. Ya es mediática, política, legal... y en buena parte se lo debo a ella. Ella me hizo reaccionar.
www.change.org/AulaEstableParaIrati
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