
Desde hace algunos años, varias comunidades indígenas wayuu han alertado sobre el riesgo de muerte que corre el Arroyo Bruno por la desviación de 3,7 kilómetros que ha realizado la multinacional Cerrejón con el fin de ampliar la explotación minera.
Arroyo Bruno es uno de los mayores afluentes del Ranchería, el principal río del departamento semidesértico de la Guajira, al norte del país. La multinacional Cerrejón administra la mayor mina de carbón a cielo abierto en el mundo.
A pesar de las alertas de las comunidades sobre la baja del cauce y la muerte anunciada de ese recurso hídrico esencial, el Ministerio de Ambiente de Colombia, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), la Corporación Autónoma de la Guajira (Corpoguajira) y la multinacional Carbones de Cerrejón presentaron un informe en el que justificaban su decisión de seguir permitiendo la desviación del Arroyo Bruno.
Ese informe acaba de ser calificado de ineficiente por la Contraloría General de la República de Colombia, el mayor ente de control independiente de ese país en un informe de casi un centenar de páginas.