

PAREMOS EL FILOFASCISMO. Andalucía trinchera de la democracia


PAREMOS EL FILOFASCISMO. Andalucía trinchera de la democracia
El problema
Proponemos una “puesta en común”, ir Juntos por Andalucía y ofrecer imagen de unidad en la acción, sin necesidad de incidir en lo orgánico. Obtener fuerza, la fuerza que dan la unidad y el número. De ahí la importancia de sumarse a esta acción, que abre la campaña por la defensa de la Democracia y la Dignidad de Andalucía, por personas individuales y todo tipo de organizaciones sociales, sindicales, políticas, vecinales, dónde, con absoluto respeto a la integridad e independencia de cada una de ellas, se incida en un punto común que a todos nos concierne. La Andalucía democrática, republicana y Justa a la que aspiramos.
Por una Andalucía próspera y democrática
Democracia y prosperidad sólo pueden entenderse como sinónimos. Así ha sido en Andalucía a lo largo de su historia y en especial en los períodos de mayor florecimiento cultural, social y económico. Las dictaduras pueden obtener, a veces, cierto renacimiento económico parcial, pero es a costa de la libertad individual, de imposición de normas que coartan la libertad y minoran o anulan la cultura, de desprecio a la libertad humana, pero sólo la libertad marca el estado natural del ser humano. Lo mismo ocurre con las comunidades formadas, construidas a lo largo de siglos, con lo que han elaborado su específica singularidad que, por esa misma razón, debe ser respetada y promocionada. Porque la singularidad de los pueblos es su cultura y la cultura jamás los enfrenta. Solamente una economía depredadora, o un sentimiento autoritario precisan utilizar y manipular valores ajenos para mantener sus políticas totalitarias.
Los firmantes, personas y entidades de distintas sensibilidades sociales, coincidimos en la convicción común de que sólo la defensa de las libertades puede mantener una evolución cultural y social capaz de alcanzar el nivel exigido por la dignidad de la vida humana y que la forma de mantener la paz en el mundo es el respeto absoluto a todas las culturas y todas las formas de manifestar la propia evolución de cada pueblo, con el respeto coincidente a la libertad de cada uno para decidir su propia evolución, es decir, su futuro.
Por esta razón reclamamos el respeto a la cultura, a la historia, a la lengua, a la economía, a la misma existencia del pueblo andaluz y en recíproca consecuencia rechazamos la permisividad con movimientos, asociaciones, grupos, partidos y personas que amenacen o puedan amenazar la paz, el progreso cultural, económico social y técnico, y la democracia, necesaria para el entendimiento y la concordia de seres humanos y colectivos. A este nivel, aunque como seres vivos podamos mantener diferencias con las acciones concretas del actual gobierno o de otros anteriores o futuros, y al mismo tiempo exigimos:
1) Adecuación de la actual legislación, desde la Constitución a las leyes que la desarrollan, para alcanzar los niveles social, cultural y económico necesarios en un Estado de Derecho moderno, con derogación de todas las que puedan contener contenidos autoritarios o que atenten contra la libertad individual, aunque sea al nivel mínimo.
2) Separación efectiva y real de poderes, con independencia total y plena de la Justicia, previa depuración de profesionales de probada ideología ultra derechista
3) Fin de toda permisividad a colectivos de corte autoritario, similares a los ya prohibidos en Europa, como asociaciones, fundaciones o partidos que, en sus Estatutos o, más aún, en su dinámica y su discurso habituales, proclamen formas anti democráticas y anti sociales de funcionamiento o de comportamiento.
4) Ilegalización de los colectivos y los comportamientos reseñados en el apartado anterior.
5) Impedir que un partido reiteradamente declarado contrario a la existencia de Andalucía como ente autónomo, pueda dirigir una Comisión de tanta importancia como la Reconstrucción de Andalucía, por lo que ese cargo debe recaer en otra ú otras personas que puedan garantizar una gestión seria en pro de la Comunidad.
6) Laicidad plena del Estado, con absoluta separación entre este y toda confesión religiosa que, en todo caso, deberá ser tratada como una Asociación cultural, siempre que no contradiga los principios democráticos referidos más atrás.
7) Aplicación rigurosa de las Leyes sociales, políticas y económicas a todos que imposibiliten comportamientos anti democráticos o contrarios a la convivencia.
8) Derogación del delito de odio e introducción de la obligatoriedad de mantener el comportamiento ético y democrático, único garante del entendimiento y la paz.
No deben permitirse grupos de personas adoptar una actitud que pueda atentar contra la seguridad de los demás, como es convocar manifestaciones o concentraciones, en las que es imposible mantener las medidas de seguridad convenientes.
Planteamos estas reivindicaciones al Parlamento de Andalucía, al Congreso de los Diputados y al Gobierno y lo hacemos extensivo a los medios de comunicación y al pueblo en general, para que se haga imposible un nuevo enfrentamiento físico entre personas por motivos que nunca podrán calificarse de políticos, porque están regidos sólo por el egoísmo, la torpeza y la egolatría de quienes se creen con aptitud para ordenar la vida de los demás.
Andalucía, mayo de 2020
El problema
Proponemos una “puesta en común”, ir Juntos por Andalucía y ofrecer imagen de unidad en la acción, sin necesidad de incidir en lo orgánico. Obtener fuerza, la fuerza que dan la unidad y el número. De ahí la importancia de sumarse a esta acción, que abre la campaña por la defensa de la Democracia y la Dignidad de Andalucía, por personas individuales y todo tipo de organizaciones sociales, sindicales, políticas, vecinales, dónde, con absoluto respeto a la integridad e independencia de cada una de ellas, se incida en un punto común que a todos nos concierne. La Andalucía democrática, republicana y Justa a la que aspiramos.
Por una Andalucía próspera y democrática
Democracia y prosperidad sólo pueden entenderse como sinónimos. Así ha sido en Andalucía a lo largo de su historia y en especial en los períodos de mayor florecimiento cultural, social y económico. Las dictaduras pueden obtener, a veces, cierto renacimiento económico parcial, pero es a costa de la libertad individual, de imposición de normas que coartan la libertad y minoran o anulan la cultura, de desprecio a la libertad humana, pero sólo la libertad marca el estado natural del ser humano. Lo mismo ocurre con las comunidades formadas, construidas a lo largo de siglos, con lo que han elaborado su específica singularidad que, por esa misma razón, debe ser respetada y promocionada. Porque la singularidad de los pueblos es su cultura y la cultura jamás los enfrenta. Solamente una economía depredadora, o un sentimiento autoritario precisan utilizar y manipular valores ajenos para mantener sus políticas totalitarias.
Los firmantes, personas y entidades de distintas sensibilidades sociales, coincidimos en la convicción común de que sólo la defensa de las libertades puede mantener una evolución cultural y social capaz de alcanzar el nivel exigido por la dignidad de la vida humana y que la forma de mantener la paz en el mundo es el respeto absoluto a todas las culturas y todas las formas de manifestar la propia evolución de cada pueblo, con el respeto coincidente a la libertad de cada uno para decidir su propia evolución, es decir, su futuro.
Por esta razón reclamamos el respeto a la cultura, a la historia, a la lengua, a la economía, a la misma existencia del pueblo andaluz y en recíproca consecuencia rechazamos la permisividad con movimientos, asociaciones, grupos, partidos y personas que amenacen o puedan amenazar la paz, el progreso cultural, económico social y técnico, y la democracia, necesaria para el entendimiento y la concordia de seres humanos y colectivos. A este nivel, aunque como seres vivos podamos mantener diferencias con las acciones concretas del actual gobierno o de otros anteriores o futuros, y al mismo tiempo exigimos:
1) Adecuación de la actual legislación, desde la Constitución a las leyes que la desarrollan, para alcanzar los niveles social, cultural y económico necesarios en un Estado de Derecho moderno, con derogación de todas las que puedan contener contenidos autoritarios o que atenten contra la libertad individual, aunque sea al nivel mínimo.
2) Separación efectiva y real de poderes, con independencia total y plena de la Justicia, previa depuración de profesionales de probada ideología ultra derechista
3) Fin de toda permisividad a colectivos de corte autoritario, similares a los ya prohibidos en Europa, como asociaciones, fundaciones o partidos que, en sus Estatutos o, más aún, en su dinámica y su discurso habituales, proclamen formas anti democráticas y anti sociales de funcionamiento o de comportamiento.
4) Ilegalización de los colectivos y los comportamientos reseñados en el apartado anterior.
5) Impedir que un partido reiteradamente declarado contrario a la existencia de Andalucía como ente autónomo, pueda dirigir una Comisión de tanta importancia como la Reconstrucción de Andalucía, por lo que ese cargo debe recaer en otra ú otras personas que puedan garantizar una gestión seria en pro de la Comunidad.
6) Laicidad plena del Estado, con absoluta separación entre este y toda confesión religiosa que, en todo caso, deberá ser tratada como una Asociación cultural, siempre que no contradiga los principios democráticos referidos más atrás.
7) Aplicación rigurosa de las Leyes sociales, políticas y económicas a todos que imposibiliten comportamientos anti democráticos o contrarios a la convivencia.
8) Derogación del delito de odio e introducción de la obligatoriedad de mantener el comportamiento ético y democrático, único garante del entendimiento y la paz.
No deben permitirse grupos de personas adoptar una actitud que pueda atentar contra la seguridad de los demás, como es convocar manifestaciones o concentraciones, en las que es imposible mantener las medidas de seguridad convenientes.
Planteamos estas reivindicaciones al Parlamento de Andalucía, al Congreso de los Diputados y al Gobierno y lo hacemos extensivo a los medios de comunicación y al pueblo en general, para que se haga imposible un nuevo enfrentamiento físico entre personas por motivos que nunca podrán calificarse de políticos, porque están regidos sólo por el egoísmo, la torpeza y la egolatría de quienes se creen con aptitud para ordenar la vida de los demás.
Andalucía, mayo de 2020
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Petición creada en 29 de mayo de 2020
