¿POR QUÉ SE NECESITA EN CUBA UN PACTO SOCIAL O PROCLAMA CIUDADANA?

Una Constitución no puede ser idea ni ideal. Esta no puede ser ideología ni un producto parcial. Tampoco puede ser un producto de los vencedores ni de los vencidos. A una constitución funcional le debe anteceder un Pacto Social. Es decir, una constitución debe ser solo una de las formas del Pacto Social. Debe ser un valor de ciencia.
Sin embargo, muchas constituciones han nacido sin un Pacto Social y por ende se han convertido en la peor forma del "Pacto social" ya que tienen forma de ley. Y la ley se caracteriza por ser:
1) General (y los casos son particulares)
2) Dogmática (y los problemas sociales son dinámicos)
3) Es positiva (por tanto pretende ignorar los derechos naturales.
4) Pretende convertir los derechos inalienables en derechos fundamentales.
5) Las constituciones son el producto de la voluntad de los políticos (por tanto responden a las ideologías, el voluntariado, a la complacencia de los electores, y por tanto, a las mentiras.
6) Sin una proclama ciudadana, las constituciones son la peor forma del pacto social y, aun, pueden convertirse en letra muerta y después en causas de dictaduras.
Un repaso a la historia de Cuba evidencia que este es un país que siempre ha estado bajo la sombra de los imperios --que siempre han existido, existen y, de acuerdo con la experiencia histórica existirán en el futuro. Los gobernantes cubanos han regido el país a partir del poder de los intereses de grupos oligárquicos nacionales, intereses geopolíticos y estableciendo vicios ideológicos que han implantado el odio.
Cuba como país necesita responder a la voluntad de sus ciudadanos más allá de las influencias hegemónicas de los distintos poderes pasados y por venir. Un Pacto Social entre cubanos asegura que más allá de cualquier poder con influencia en la Isla, cualquier tipo de gobierno futuro tendrá que respetar la soberanía del individuo. Tal necesidad de libertad es un pensamiento con tradición cubana en las palabras de Ignacio Agramonte y Loynaz al afirmar, ya en 1912, que "El individuo mismo es el guardián y soberano de sus intereses".
Para lograr una Cuba sin dictaduras, firmemos este Pacto Social.