

Al estilo Matrix, las dos cerveceras extranjeras en México esquivan las balas del IEPS. Mientras a los refrescos ya les pegó el aumento así como a cigarros y otros vicios como videojuegos y apuestas.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo explicó con lógica, el impuesto a refrescos no busca recaudar, sino reducir consumo por salud, aunque dejará más de 40 mil millones extras para ese fin.
Aquí es donde me pregunto ¿Y la cerveza?
Tan solo modificar el IEPS a “por litro de alcohol puro producido” pondría piso parejo para miles de productores artesanales y representaría más de 20 mil millones de pesos adicionales. No es aumento, es justicia social y recaudatoria, es “primero los pobres”.
Pero en medios y en las conferencias presidenciales el tema se esquiva, al estilo Matrix.
¿Será casualidad o el poder de estas empresas no solo interfieren las politicas públicas, también dicta qué se pregunta y de que se habla o de que no se habla?
Abramos el diálogo.