Aún estamos a tiempo de salvar al centenario Arrayán de San Carlos de Bariloche.


Te pido que sigas compartiendo la petición para salvarlo.
Mientras cada vez más especialistas capacitados en el tema anuncian que el trasplante del ejemplar de Arrayán será letal para él asegurando que "mover ese arrayán es matarlo" y cada vez más asociaciones dedicadas al tema hacen público que las posibilidades de que el árbol resista el trasplante son casi nulas, mientras las reparticiones competentes declaran que no existe permiso alguno para realizar tal movimiento poniendo al ejemplar en total riesgo ridículamente por apenas 3 metros, y mientras se están quebrantando las ordenanzas y disposiciones locales relativas al tema, la empresa ARGENWAY, desarrolladora del proyecto, sigue adelante sin escuchar nada ni a nadie y mantiene su discurso unilateral de que van a moverlo "preservándolo" cosa que es contradictorio y que no están en condiciones de asegurar.
Es desesperante ver como, contra todo argumento sustentado en el conocimiento de personas que han dedicado años al tema, la empresa, ofensivamente, declara que seguirá adelante.
Discutir el valor histórico, natural y emblemático de este ejemplar es innecesario. Acá se trata de que la empresa ARGENWAY respete las características del lugar en el que tiene intención de asentarse con el Hotel TRU BY HILTON.
Las grandes empresas con poder económico arrasan, sin respeto ni consideración, con el patrimonio cultural y natural sólo para su lucro particular y luego "resuelven" el problema pagando una multa que no repara en absoluto el daño causado.
Pedimos al Municipio de San Carlos de Bariloche, encabezado por el Intendente Sr. Walter Cortés, que ponga mano firme defendiendo el Patrimonio de nuestra ciudad establecida dentro de un maravilloso Parque Nacional y haga cumplir las disposiciones, deteniendo la obra hasta tanto los planos sean modificados para que el arrayán permanezca en su lugar original, el que siempre le perteneció y en el que la empresa sabía que estaba cuando adquirió el predio y desarrolló el proyecto.
El árbol se mantiene estoicamente de pie con su belleza y humildad únicas contrastando con las amenazantes máquinas, materiales y escombros que lo rodean.
Tendría los días contados pero no todo está perdido. Aún podemos salvarlo.