

No al panda gigante en Buin Zoo. Chile sueña con proteger su fauna nativa.
El problema
El Buin Zoo ha iniciado una campaña para reunir un millón de firmas con el objetivo de traer un panda gigante a Chile. La iniciativa se presenta como un proyecto de conservación, pero creemos que es momento de preguntarnos si trasladar un animal silvestre a miles de kilómetros de su hogar para vivir en cautiverio es realmente la forma de proteger una especie.
Los pandas gigantes evolucionaron durante millones de años en los bosques montañosos de China, donde viven entre los 1.200 y 3.500 metros de altitud, en ecosistemas húmedos, templados y dominados por bosques de bambú. Durante gran parte del año, las temperaturas en estas zonas oscilan entre los 10 y 20 °C.
Buin, en cambio, posee un clima mediterráneo, con veranos secos que frecuentemente alcanzan entre 30 y 35 °C. El panda posee un grueso pelaje y adaptaciones desarrolladas para un ambiente frío y húmedo, no para las condiciones climáticas del valle central de Chile.
Pero el problema va mucho más allá del clima.
Un panda adulto consume entre 12 y 38 kilos de bambú fresco al día, depende de condiciones ambientales muy específicas y requiere un entorno que le permita expresar sus comportamientos naturales. Ningún recinto puede reemplazar la complejidad de un bosque donde la especie evolucionó durante millones de años.
Además, trasladar un panda desde China hasta Chile implica un viaje intercontinental de muchas horas. El transporte de animales silvestres requiere protocolos veterinarios altamente complejos y conlleva riesgos asociados al estrés fisiológico, la manipulación y un cambio drástico de ambiente. Si realmente buscamos priorizar el bienestar del animal, la primera pregunta debería ser: ¿por qué hacerlo viajar miles de kilómetros para vivir el resto de su vida lejos de su hogar?
También nos preocupa el destino de los recursos. Mientras Chile enfrenta una crisis de biodiversidad, con especies como el huemul, el pudú, el zorro de Darwin, la ranita de Darwin y muchas otras amenazadas, resulta difícil justificar destinar enormes esfuerzos económicos y logísticos a traer una especie exótica cuya conservación se desarrolla principalmente en su país de origen.
La conservación moderna ha demostrado que la mejor forma de proteger una especie es conservar su hábitat. El panda gigante dejó de estar catalogado "En Peligro" gracias a décadas de protección de los bosques de China, no porque se distribuyera en zoológicos alrededor del mundo.
Más aún, creemos que Chile debe avanzar hacia un nuevo modelo de relación con la fauna silvestre.
Los zoológicos fueron concebidos en otra época, cuando se entendía a los animales como objetos de exhibición. Hoy sabemos que los animales son seres sintientes, con necesidades físicas, cognitivas y sociales complejas. Su bienestar no puede medirse únicamente por su alimentación o atención veterinaria, sino también por la posibilidad de desarrollar comportamientos propios de su especie en un entorno adecuado.
Por ello, creemos que el futuro debe estar en fortalecer centros de rescate, rehabilitación, educación ambiental y conservación de fauna nativa, y avanzar progresivamente hacia modelos donde los animales silvestres dejen de ser exhibidos como entretenimiento.
Por ello solicitamos a Bioparque Buin Zoo que:
- Desista de impulsar la llegada de un panda gigante a Chile.
- Priorice la conservación de la biodiversidad chilena y de las especies nativas amenazadas.
- Fortalezca su labor en rescate, rehabilitación, investigación y educación ambiental.
- Deje de exhibir animales para lucrar.
Los pandas no necesitan un zoológico en Chile, ni menos llegar a vivir a Buin. Necesitan seguir viviendo en los bosques donde pertenecen.
Y Chile no necesita un panda en exhibición. Chile necesita proteger su propia fauna y sus ecosistemas.

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El problema
El Buin Zoo ha iniciado una campaña para reunir un millón de firmas con el objetivo de traer un panda gigante a Chile. La iniciativa se presenta como un proyecto de conservación, pero creemos que es momento de preguntarnos si trasladar un animal silvestre a miles de kilómetros de su hogar para vivir en cautiverio es realmente la forma de proteger una especie.
Los pandas gigantes evolucionaron durante millones de años en los bosques montañosos de China, donde viven entre los 1.200 y 3.500 metros de altitud, en ecosistemas húmedos, templados y dominados por bosques de bambú. Durante gran parte del año, las temperaturas en estas zonas oscilan entre los 10 y 20 °C.
Buin, en cambio, posee un clima mediterráneo, con veranos secos que frecuentemente alcanzan entre 30 y 35 °C. El panda posee un grueso pelaje y adaptaciones desarrolladas para un ambiente frío y húmedo, no para las condiciones climáticas del valle central de Chile.
Pero el problema va mucho más allá del clima.
Un panda adulto consume entre 12 y 38 kilos de bambú fresco al día, depende de condiciones ambientales muy específicas y requiere un entorno que le permita expresar sus comportamientos naturales. Ningún recinto puede reemplazar la complejidad de un bosque donde la especie evolucionó durante millones de años.
Además, trasladar un panda desde China hasta Chile implica un viaje intercontinental de muchas horas. El transporte de animales silvestres requiere protocolos veterinarios altamente complejos y conlleva riesgos asociados al estrés fisiológico, la manipulación y un cambio drástico de ambiente. Si realmente buscamos priorizar el bienestar del animal, la primera pregunta debería ser: ¿por qué hacerlo viajar miles de kilómetros para vivir el resto de su vida lejos de su hogar?
También nos preocupa el destino de los recursos. Mientras Chile enfrenta una crisis de biodiversidad, con especies como el huemul, el pudú, el zorro de Darwin, la ranita de Darwin y muchas otras amenazadas, resulta difícil justificar destinar enormes esfuerzos económicos y logísticos a traer una especie exótica cuya conservación se desarrolla principalmente en su país de origen.
La conservación moderna ha demostrado que la mejor forma de proteger una especie es conservar su hábitat. El panda gigante dejó de estar catalogado "En Peligro" gracias a décadas de protección de los bosques de China, no porque se distribuyera en zoológicos alrededor del mundo.
Más aún, creemos que Chile debe avanzar hacia un nuevo modelo de relación con la fauna silvestre.
Los zoológicos fueron concebidos en otra época, cuando se entendía a los animales como objetos de exhibición. Hoy sabemos que los animales son seres sintientes, con necesidades físicas, cognitivas y sociales complejas. Su bienestar no puede medirse únicamente por su alimentación o atención veterinaria, sino también por la posibilidad de desarrollar comportamientos propios de su especie en un entorno adecuado.
Por ello, creemos que el futuro debe estar en fortalecer centros de rescate, rehabilitación, educación ambiental y conservación de fauna nativa, y avanzar progresivamente hacia modelos donde los animales silvestres dejen de ser exhibidos como entretenimiento.
Por ello solicitamos a Bioparque Buin Zoo que:
- Desista de impulsar la llegada de un panda gigante a Chile.
- Priorice la conservación de la biodiversidad chilena y de las especies nativas amenazadas.
- Fortalezca su labor en rescate, rehabilitación, investigación y educación ambiental.
- Deje de exhibir animales para lucrar.
Los pandas no necesitan un zoológico en Chile, ni menos llegar a vivir a Buin. Necesitan seguir viviendo en los bosques donde pertenecen.
Y Chile no necesita un panda en exhibición. Chile necesita proteger su propia fauna y sus ecosistemas.

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Petición creada en 30 de junio de 2026