Petition update¡NO A LA PRIVATIZACIÓN DEL CASTILLO SOHAIL!

1.500 firmas por Miramar y el Castillo Sohail. Nos han ignorado, pero no nos han silenciado

Vecinos de Miramar - Fuengirola -Fuengirola, Spain
Sep 4, 2026

Queridas personas firmantes:

Gracias. De corazón.

Casi 1.500 personas han respaldado ya esta petición impulsada por vecinos de Miramar para defender el Castillo Sohail, su entorno y nuestro derecho a vivir en un barrio compatible con la cultura, pero también con el descanso y la convivencia. Alcanzar esta cifra sin grandes medios, sin una estructura política y únicamente mediante el esfuerzo de vecinos y firmantes no ha sido fácil. 

Entregamos las firmas, el contenido de la petición y las preocupaciones planteadas a los concejales de todos los grupos políticos representados en el Ayuntamiento de Fuengirola. Lo hicimos esperando, como mínimo, una respuesta directa, razonada y respetuosa por parte de quienes tenían la responsabilidad y la capacidad de decidir.

Esa respuesta por parte  de nuestros gobernantes nunca llegó.

Ha habido declaraciones públicas, grandes cifras de asistencia, mensajes promocionales y alusiones al supuesto beneficio económico del ciclo. Pero no hemos recibido una contestación directa a nuestras preguntas esenciales sobre el descanso de los vecinos, la movilidad, el uso público del parque, la protección del patrimonio y las consecuencias de comprometer este espacio durante doce años.

Y mientras nuestras reclamaciones quedaban sin respuesta, el procedimiento siguió adelante. Según la información que hemos recibido, el Ayuntamiento ha culminado la concesión de la gestión de Marenostrum a una unión de empresas por un periodo de doce años. La oferta seleccionada prevé al menos entre 40 y 45 eventos anuales, alrededor de 25 de gran formato, dentro de un modelo que permite utilizar el recinto durante seis meses cada año.

Casi 1.500 firmas no son ruido de fondo.

Nos resulta especialmente grave la actitud mantenida por el concejal de Cultura, Rodrigo Romero, quien ha llegado a presentar nuestras reclamaciones como las de una minoría afectada frente a una mayoría supuestamente beneficiada.

Rechazamos profundamente esa forma de razonar.

Una mayoría política o una elevada cifra de asistentes no convierten a los vecinos afectados en ciudadanos de segunda categoría. La democracia no consiste en contar cuántas personas se divierten y decidir que quienes soportan directamente las consecuencias deben resignarse.

Cuando un representante público conoce una campaña respaldada por casi 1.500 personas y opta por reducirla a la queja de una “minoría”, no está resolviendo el problema: está decidiendo qué vecinos merecen ser escuchados y cuáles pueden ser ignorados.

Eso es, precisamente, lo que hemos sentido: ninguneo institucional.

Y conviene recordarlo: quienes vivimos junto al recinto no tenemos menos derechos porque seamos menos numerosos que quienes acuden unas horas a un concierto. Somos quienes convivimos durante meses con los montajes, desmontajes, pruebas de sonido, restricciones de acceso, saturación de tráfico, suciedad, ruido y alteraciones reiteradas de nuestra vida cotidiana.

No estamos en contra de la cultura ni de la actividad económica

Lo hemos explicado desde el principio y volveremos a hacerlo: esta iniciativa no va contra la música, los artistas, los trabajadores ni las personas que acuden a los conciertos.

Defendemos algo mucho más sencillo y razonable: no es necesario perjudicar la convivencia y el descanso de un barrio para generar cultura, riqueza y actividad económica en Fuengirola.

Una gestión responsable debe ser capaz de compatibilizar ambos intereses. Lo que no resulta aceptable es imponer un modelo, minimizar después sus consecuencias y, finalmente, pedir a los propios vecinos que aportemos las soluciones.

No corresponde a los vecinos diseñar la solución técnica a los problemas provocados por las decisiones municipales. La obligación de prevenirlos, gestionarlos y corregirlos corresponde a quienes han creado y mantienen este modelo.

Gracias a quienes sí nos han escuchado

Queremos agradecer expresamente a VOX Fuengirola y a Hacemos Fuengirola que, cada uno de una forma y con sus propios planteamientos, hayan escuchado nuestras reclamaciones y se hayan hecho eco de nuestras preocupaciones.

Hacemos Fuengirola ha solicitado formalmente documentación sobre las cesiones del recinto, sus títulos jurídicos, las contraprestaciones económicas, los costes públicos y las autorizaciones relacionadas con la protección patrimonial. Por su parte, VOX Fuengirola ya había denunciado públicamente los problemas de limpieza, seguridad, tráfico y calidad de vida que el ciclo ocasiona a los vecinos y se ha hecho eco de nuestra petición en los plenos municipales.

Agradecemos este apoyo sin convertir nuestra petición en un instrumento de ningún partido. Esta es y seguirá siendo una iniciativa vecinal.

Al mismo tiempo, lamentamos que otros grupos municipales a los que también nos dirigimos no hayan contestado ni tengamos constancia de que hayan realizado actuación alguna. Pero el silencio más difícil de justificar sigue siendo el de quienes gobiernan, toman las decisiones y disponen de todos los medios para responder.

No hemos conseguido detener la concesión, pero nuestra campaña no ha sido inútil.

No hemos alcanzado nuestro objetivo principal. Debemos reconocerlo con honestidad.

Pero sí hemos conseguido algo que hace unos meses parecía imposible: reunir casi 1.500 firmas, llevar el problema al debate público, lograr que medios como DIARIO SUR se hicieran eco de nuestras reclamaciones y conseguir que todos los grupos municipales conozcan lo que está ocurriendo en Miramar.

Ahora ya no pueden afirmar que desconocen el problema.

La propia oferta seleccionada incorpora medidas como la finalización del 85 % de los conciertos a las 23:00 horas, la prohibición de pruebas de sonido entre las 14:00 y las 17:00, una barrera acústica de más de cuatro metros y la presencia permanente de un técnico especializado en acústica. Estas previsiones demuestran, al menos, que el impacto sobre la convivencia exige medidas concretas y no puede seguir siendo tratado como una invención o una exageración vecinal.

A partir de ahora exigiremos que esos compromisos no se queden en simples promesas promocionales.  Seguiremos reclamando información sobre calendarios, horarios, mediciones acústicas, planes de movilidad, acceso público al parque, protección de los restos arqueológicos y costes asumidos con recursos municipales.

Porque quienes han tomado esta decisión deben saber algo:

Al otro lado de cada actuación que perjudique la convivencia y el bienestar de Miramar habrá vecinos dispuestos a documentarla, denunciarla y exigir responsabilidades por todas las vías legales y democráticas disponibles.

Miramar no es un barrio que merezca el deterioro de su convivencia.

El descanso no es un privilegio.

La convivencia no es un obstáculo para la cultura.

Y el Castillo Sohail no es únicamente un escenario, una marca o una oportunidad comercial: es patrimonio público y pertenece a toda Fuengirola.

Gracias a todas las personas que habéis firmado, compartido y apoyado esta petición. Aunque hayan elegido no respondernos, ya no pueden fingir que no existimos.

Nos han ignorado, pero no nos han callado.

Seguimos.

Por Miramar. Por la convivencia. Por el Castillo Sohail.

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