Málaga no necesita otro campo de golf: necesita su propio Retiro

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El problema

Pedimos que Rojas–Santa Tecla mantenga las viviendas previstas, pero sustituya el campo de golf por una gran estructura verde para Málaga

Hay decisiones que transforman una ciudad durante décadas. Y hay espacios naturales que, una vez destruidos, no pueden recuperarse con una plantación ornamental, unas cuantas cajas nido o una franja de césped alrededor de una urbanización.

El proyecto de Rojas–Santa Tecla, en Churriana, afectará a una superficie aproximada de 1,49 millones de metros cuadrados. Incluye cerca de 2.900 viviendas, una extensa red viaria y un campo de golf de 18 hoyos que ocuparía alrededor de 50 hectáreas.

No pedimos paralizar las viviendas. Pedimos algo mucho más razonable: reconsiderar si, en plena crisis climática y en una provincia sometida periódicamente a sequías, tiene sentido dedicar casi 50 hectáreas a una instalación deportiva  dependiente del riego continuo, los fertilizantes y un mantenimiento intensivo.

La sequía no es una amenaza abstracta


En 2023, la propia NASA documentó mediante imágenes satelitales cómo la sequía había deteriorado la vegetación en España y cómo el sur peninsular aparecía especialmente afectado. Entre octubre de 2022 y mediados de mayo de 2023, España había recibido un 28 % menos de lluvia de lo esperado, mientras que la humedad del suelo en Europa durante 2022 fue la segunda más baja de los últimos 50 años.

La NASA señalaba expresamente a Andalucía entre las zonas particularmente afectadas. Es la constatación científica de una vulnerabilidad hídrica que ya estamos experimentando los malagueños.

Una gran tubería no hace sostenible un campo de golf

La documentación ambiental calcula una demanda permanente de aproximadamente 4.549 metros cúbicos diarios de agua regenerada para el conjunto del proyecto. Alrededor de 3.659 metros cúbicos diarios se destinarían únicamente al campo de golf.

Si ese consumo se mantuviera durante todo el año, supondría más de 1,3 millones de metros cúbicos de agua regenerada anuales para el golf.

Se ha presentado como solución la construcción de una gran conducción de agua reciclada. Sin embargo, una tubería resuelve el transporte, no garantiza que exista agua suficiente durante todo el año ni responde a las preguntas fundamentales:

  • ¿Está garantizado el suministro durante una sequía prolongada?
  • ¿Qué usos tendrán prioridad si el agua regenerada disponible resulta insuficiente?
  • ¿Cuál será el coste energético y ambiental de depurar y transportar diariamente ese volumen?
  • ¿Se ha ampliado realmente el tratamiento terciario de la depuradora del Guadalhorce, que la autorización ambiental de 2021 señalaba que se encontraba al límite de su capacidad?
  • ¿Qué sucederá si se produce una avería, una reducción del caudal o una emergencia hídrica?
  • ¿Existe alguna garantía de que no se recurrirá en el futuro a agua potable o subterránea?
  • El agua regenerada es una herramienta necesaria, pero no es infinita, gratuita ni ambientalmente neutra. También puede destinarse a restauración ecológica, arbolado urbano, agricultura, limpieza, creación de sombra y mantenimiento de espacios verdes públicos.

Una tubería no es una garantía ambiental. Y un campo de golf no es un bosque.

No se puede proteger lo que no se ha estudiado correctamente

La documentación reconoce la presencia de cinco Hábitats de Interés Comunitario, uno de ellos prioritario. Sin embargo, no aparece claramente cuantificada la superficie que será destruida, conservada o compensada en cada uno de ellos.

El inventario de aves publicado se basa en información de 2008 correspondiente a una cuadrícula de 10 × 10 kilómetros. El propio estudio reconoce que la aparición de una especie en esa cuadrícula no demuestra su presencia en los terrenos de Rojas–Santa Tecla.

Por tanto, NO existe en la documentación pública consultada un estudio ornitológico actual, específico y realizado durante un ciclo anual completo que permita conocer qué aves utilizan realmente este espacio para reproducirse, alimentarse, refugiarse o desplazarse.

La protección tampoco puede reducirse al camaleón común. Deben estudiarse las aves, los murciélagos, los reptiles, los anfibios, los pequeños mamíferos, los polinizadores, la vegetación y los posibles corredores ecológicos que conectan Churriana con los espacios naturales del entorno.

Trasladar animales cuando comiencen las obras no equivale a proteger un ecosistema. La prioridad debe ser conservar su hábitat.

Fertilizantes, herbicidas y posibles riesgos para el suelo y el agua


El mantenimiento intensivo de un campo de golf puede requerir fertilizantes, herbicidas, fungicidas y otros productos fitosanitarios. Aunque estos productos estén autorizados, su impacto depende de las sustancias empleadas, las dosis, la frecuencia de aplicación, la proximidad a cauces y la capacidad del suelo para retenerlas.

Sin un plan público y detallado, existe un posible riesgo de acumulación de nutrientes, sales o sodio en el suelo, especialmente cuando se utiliza agua regenerada. También debe evaluarse la escorrentía y la filtración de fertilizantes y productos fitosanitarios hacia las aguas superficiales o subterráneas.

Por eso deben hacerse públicos:

  • Los productos que se pretende utilizar y sus cantidades.
  • Las zonas donde quedaría prohibida su aplicación.
  • La frecuencia de los análisis del suelo y del agua.
  • Los límites que obligarían a reducir o suspender los tratamientos.
  • Las medidas previstas ante una contaminación o un deterioro del suelo.
  • Los resultados periódicos del seguimiento ambiental.
  • No afirmamos que la contaminación vaya a producirse inevitablemente. Exigimos que el posible
  • peligro sea estudiado, prevenido y vigilado antes de autorizar una transformación irreversible.

¿Y si en lugar de un campo de golf creáramos el Retiro mediterráneo de Málaga?

EXISTE UNA ALTERNATIVA capaz de mantener las viviendas y mejorar profundamente el proyecto: sustituir el campo de golf por un gran parque metropolitano mediterráneo, público y conectado con los espacios libres ya previstos fortaleciendo los corredores verdes.

Las aproximadamente 49,96 hectáreas destinadas al golf podrían integrarse con las 33,04 hectáreas de espacios libres contempladas en el sector. Si se garantiza su continuidad física, ecológica y pública, Málaga podría disponer de una red verde de hasta 82,99 hectáreas, una superficie equivalente aproximadamente al 70 % del parque del Retiro de Madrid.

No hablamos de copiar el Retiro ni de cubrirlo todo de césped. Málaga necesita una estructura verde adaptada a su clima, su paisaje y su biodiversidad:

  • Sotobosque mediterráneo claro y zonas de sombra junto a los recorridos.
  • Conservación de pastizales y matorrales de interés ecológico.
  • Corredores verdes y áreas de acceso restringido para la fauna.
  • Senderos para caminar y correr.
  • Un circuito ecuestre compatible con la conservación.
  • Zonas caninas cerradas, evitando que los perros entren en áreas sensibles.
  • Espacios familiares, juego natural y educación ambiental.
  • Viveros de especies autóctonas y áreas para polinizadores.
  • Vaguadas, jardines de lluvia y charcas estacionales.
  • Refugios para aves, murciélagos, reptiles e insectos basados en la conservación del hábitat.
  • Conexiones peatonales y ciclistas con Cortijo de Mazas, Churriana y las nuevas viviendas.
  • Al menos la mitad del espacio actualmente destinado al golf podría reservarse para conservación y restauración ecológica, concentrando los usos más intensivos en los bordes y accesos.

Una alternativa que también puede generar economía y empleo


Un gran parque metropolitano no es un terreno improductivo. Puede crear empleo estable en restauración ecológica, jardinería mediterránea, gestión forestal, mantenimiento, vigilancia, educación ambiental, investigación, viverismo y seguimiento de la biodiversidad.

También podría atraer actividades de naturaleza, turismo ecológico y ecuestre, visitas escolares, formación profesional, investigación universitaria y programas de voluntariado.

Vivir junto a uno de los grandes parques mediterráneos de Europa también puede aportar identidad, calidad de vida y valor al nuevo desarrollo residencial. Sería una propuesta pionera: construir viviendas integradas en la naturaleza sin convertir esa naturaleza en el decorado privado de una urbanización.

Precisamente por eso pedimos que se comparen públicamente ambas alternativas, incluyendo la inversión inicial, el mantenimiento durante 30 años, el consumo de agua y energía, el empleo generado y el retorno social.

¿Qué pedimos?


Solicitamos al Ayuntamiento de Málaga, a la Junta de Andalucía, a los propietarios, a los promotores y a los inversores de Rojas–Santa Tecla:

  1. Encargar un estudio independiente que compare el campo de golf con la creación de un parque metropolitano mediterráneo, manteniendo el programa residencial.
  2. No iniciar actuaciones irreversibles vinculadas al campo de golf hasta que esa comparación sea pública y pueda debatirse con la ciudadanía.
  3. Realizar durante un ciclo anual completo un inventario actualizado de flora, hábitats, aves y demás fauna, incluyendo zonas de reproducción, refugios y corredores ecológicos.
  4. Publicar la delimitación exacta de los cinco Hábitats de Interés Comunitario y cuantificar las superficies que serán afectadas, conservadas y compensadas.
  5. Acreditar la disponibilidad real de agua regenerada, la capacidad del tratamiento terciario, la autorización de suministro, el coste energético de la conducción y las prioridades de uso durante una sequía.
  6. Publicar un plan de gestión de fertilizantes y productos fitosanitarios, acompañado de controles periódicos del suelo y de las aguas superficiales y subterráneas.
  7. Estudiar la integración de las 49,96 hectáreas del golf con las 33,04 hectáreas de espacios libres para crear una red verde, pública y continua de hasta 82,99 hectáreas.
  8. Abrir una mesa de trabajo con vecinos, propietarios, promotores, inversores, organizaciones ambientales, universidades, colegios profesionales y administraciones competentes.

Todavía estamos a tiempo

No estamos condenados a elegir entre construir viviendas o proteger la naturaleza. Podemos construir las viviendas y, al mismo tiempo, crear una infraestructura verde que prepare Málaga para las próximas décadas.

Un campo de golf es una elección, no una obligación.

En plena crisis climática, dedicar casi 50 hectáreas a una instalación dependiente del riego permanente pertenece a un modelo que Málaga debería, como mínimo, tener el valor de cuestionar.

Rojas–Santa Tecla puede convertirse en otro espacio transformado para siempre o en el lugar donde Málaga demostró que era posible crecer de otra manera.

Firma para pedir transparencia, estudios ambientales actualizados y una comparación pública entre el campo de golf y el futuro Retiro mediterráneo de Málaga. 

¿En qué clase de ciudad quieres vivir?

 

 

 

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