No a la publicidad homosexualista en la parroquia de San Antón, Madrid

El problema

P. Ángel, el párroco de la iglesia de San Antón de la Archidiócesis de Madrid, permite - en su misma iglesia - la publicidad de la revista Shangay que abiertamente promueve relaciones sexuales entre homosexuales, así como postulados de LGBT. Además, P. Ángel en la misma revista emite declaraciones no compatibles con un sacerdote católico.

¿Cómo puede este sacerdote seguir siendo párroco? ¿Cómo puede ser que Arzobispo Osoro públicamente no le reprenda, le aplique sanción debida y se desmarque de sus palabras?

La doctrina tradicional de la Iglesia es muy clara:

Los pecados que se dicen clamar al cielo son cuatro: 1.°, el homicidio voluntario; 2.°, el pecado impuro contra el orden de la naturaleza; 3.°, la opresión del pobre; 4.°, la defraudación o retención injusta del jornal, del trabajador.

Y el Catequismo de la Iglesia Católica también lo recuerda (2347):

“Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados”. (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

Pues bien, Mons. Osoro, lo que ocurre en esta parroquia de su Archidiócesis es un ESCÁNDALO, porque las actuaciones y palabras de su párroco, que debe estar en comunión con Su Reverencia, van en la dirección contraria de la enseñanza de la Iglesia de siempre.

Por lo que le pido que actué de inmediato y prohíba públicamente y de forma eficaz a P. Ángel difundir esta enseñanza.

 

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El problema

P. Ángel, el párroco de la iglesia de San Antón de la Archidiócesis de Madrid, permite - en su misma iglesia - la publicidad de la revista Shangay que abiertamente promueve relaciones sexuales entre homosexuales, así como postulados de LGBT. Además, P. Ángel en la misma revista emite declaraciones no compatibles con un sacerdote católico.

¿Cómo puede este sacerdote seguir siendo párroco? ¿Cómo puede ser que Arzobispo Osoro públicamente no le reprenda, le aplique sanción debida y se desmarque de sus palabras?

La doctrina tradicional de la Iglesia es muy clara:

Los pecados que se dicen clamar al cielo son cuatro: 1.°, el homicidio voluntario; 2.°, el pecado impuro contra el orden de la naturaleza; 3.°, la opresión del pobre; 4.°, la defraudación o retención injusta del jornal, del trabajador.

Y el Catequismo de la Iglesia Católica también lo recuerda (2347):

“Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados”. (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

Pues bien, Mons. Osoro, lo que ocurre en esta parroquia de su Archidiócesis es un ESCÁNDALO, porque las actuaciones y palabras de su párroco, que debe estar en comunión con Su Reverencia, van en la dirección contraria de la enseñanza de la Iglesia de siempre.

Por lo que le pido que actué de inmediato y prohíba públicamente y de forma eficaz a P. Ángel difundir esta enseñanza.

 

Los destinatarios de la petición

Monseñor Carlos Osoro Sierra
Monseñor Carlos Osoro Sierra

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Petición creada en 9 de diciembre de 2016