Por una Ley que regule la Pirotecnia

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Tanto en fechas señaladas, como en días sin relevancia, en las ciudades encontramos locales que sin cumplimiento de ninguna normativa de seguridad, venden artefactos explosivos a menores y mayores sin control.

Esta situación ha causado infinitos problemas, que quedan escondidos bajos dos situaciones:

* Respecto de los que lo sufren, se trata de daños privados que se generan por ansiedad o dentro del domicilio, existen miles de personas con ligirofobia así como personas afectadas de autismo o problemas de conducta que sufren hasta el extremo cuando se encuentran en una zona de explosiones. En este grupo de damnificados podemos incluir a los propietarios de mascotas, las mascotas y la fauna urbana, que no pueden comprender qué sucede, y ante el estallido se produce un pánico que pueden causar crisis de angustia, infartos, ansiedad… no olvidemos que todos los años cientos de perros escapan por pánico ante explosiones de petardos y pueden causar accidentes de tráfico, con independencia de su posible fallecimiento.

                * Respecto de los agentes que deberían controlar dicha situación, cuando llegan al lugar en el que se ha cometido la infracción, no continúan los artífices de la misma ya que parte de la diversión es generar ruido provocando sustos a los ciudadanos que deambulan en la zona, por lo que las detenciones por estas infracciones son mínimas o nulas (tal y como hemos comprobado en la estadística de la Policía Municipal).

Tampoco existe un control real respecto de su compra, que puede efectuarse en miles de tiendas sin acreditar si es un menor o no el que lo adquiere.

El problema de internet no es menor, dado que permite compras automáticas en los que no se especifica  siquiera la cantidad de pólvora o explosivos que se usa, ni se controla el método de envío, que puede ser perfectamente por correos, sin que el cartero o mensajero sea consciente que está transportando X cantidad de explosivos sin precaución. Tengamos en cuenta que un petardo normal lleva 0.5 gramos de pólvora, un cohete entre 0.5 y 15 gramos, una traca 20 gramos que pueden ser adquiridos por menores de 18 años, y un cartucho de caza de 34 gramos (de peso) lleva tan sólo 2,17 gramos de pólvora (cinco petardos pequeños que pueden ser adquiridos por internet).

Los resultados reales son tremendos, hay que tener en cuenta que los perros escuchan hasta los 60.000hz, mientras que el humano a partir de 20.000hz no llega a oír nada. Los petardos y otros instrumentos crean directamente lesiones en nuestras mascotas que en ocasiones acaban en fallecimiento por paro cardiaco y situaciones de escape (se calcula que la noche de San Juan hay entre 3 y 4 veces más avisos que una noche normal), pero es importante mencionar que el grupo con más bajas aunque menos contabilizado es el de las aves, que caen de los nidos, huyen desorientadas falleciendo por paros cardiacos o golpeadas…

En los humanos tenemos crisis de ansiedad que implican doblar la medicación durante las fiestas “previsibles” sin ninguna necesidad médica, más de cien muertos directos en 25 años por causa de la pirotecnia, pero miles de heridos y amputados entre los que encontramos lesiones estéticas (quemaduras) pero también amputaciones de dedos y manos, vaciamiento de ojos, entre los daños más “comunes” (podemos recordar en Valencia 138 heridos en 2011 en un único día de fiesta, 165 en 2006 que incluía un bebé de 15 meses, un niño de 9 años desangrado tras la explosión de un petardo en alicante en 2013…).

Por todo ello, estimamos que el control de la pirotecnia, circunscribiéndolo a situaciones puntuales autorizadas, es no sólo posible, si no imprescindible dada la situación real en la que nos encontramos, el peligro social que conlleva, la falta de control existente, la imposibilidad de su control de otra forma, y las consecuencias totalmente nocivas e innecesarias, teniendo en cuenta que en otros lugares del mundo, no está controlado, está directamente prohibido (Más de mil ciudades en Italia, Cientos de ciudades y varias provincias en Argentina son sólo dos ejemplos). La diversión no puede implicar dolor y sufrimiento.

 PROPUESTA DE MODIFICACIÓN LEGAL SOBRE LA VENTA Y USO DE LA PIROTECNIA:

                * Se prohíbe hacer estallar en la vía pública o en cualquier espacio al aire libre, petardos, cohetes, tracas y artificios pirotécnicos similares sin que exista autorización previa administrativa y con los controles pertinentes.

                * Cualquier actividad pirotécnica en fiestas populares requerirá la preceptiva autorización de la administración competente que incluirá un proyecto con las medidas para evitar accidentes y molestias a las personas y animales o daños a las cosas. En cualquier caso los establecimientos de venta de productos pirotécnicos no podrán vender los artículos pirotécnicos sin la presentación de la preceptiva autorización otorgada al comprador que siempre ha de ser mayor de 18 años debiendo colocarse en lugar visible la autorización administrativa de venta de productos explosivos.

                * Para garantizar la seguridad pública se autorizará con carácter preferente el uso de artificios pirotécnicos sin ruido y se potenciará el uso de los mismos frente a otros artículos que no reducen las molestias acústicas.



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