No extingan el aprovechamiento de agua de caceras históricas de la Sierra de Guadarrama

0 personas han firmado. ¡Ayuda a conseguir 5.000!


Se dice en estos pueblos por las marcas de cruces y medias lunas que hay en el suelo y año tras año se repasan, que el nacimiento de algunas de estas obras hidraúlicas data de la anexión de este territorio por parte de Alfonso VI, momento en el que, una vez repoblada de colonos la zona, los pobladores de las diferentes aldeas del piedemonte construyeron varias caceras de agua para llevarla desde algunos arroyos de la sierra hasta las poblaciones, y así abastecerse, regar los campos y dar agua a sus ganados. 

La gestión de las diferentes caceras siempre ha correspondido a los pueblos beneficiarios que elegían a sus representantes en una Junta que la administraba, y obedecían unas ordenanzas que han permanecido invariables con el trascurso de los siglos, en las que se establecían las normas de reparto de agua, mantenimientos, vigilancia, derechos y obligaciones. Lógico, si tenemos en cuenta que el nacimiento, la vida e historia de todos estos pueblos se la debemos a esas caceras; gracias a ellas, los vecinos han podido establecer su modo de vida en un medio que, de otra manera, se hubiera mostrado mucho más hostil. 

En el momento actual, el agua potable ya no fluye por las caceras, sino que discurre entubado hasta los filtros y depósitos de ayuntamientos y mancomunidades: los representantes de las distintas Juntas han entendido siempre que el abastecimiento humano es prioritario, y ceden gustosos el agua, mientras ahora las caceras únicamente llevan agua en épocas de abundancia, lo cual no supone, por motivos evidentes, ni merma para el arroyo cedente, ni para el abastecimiento de los vecinos. Se da la circunstancia de que, además, alguno de estos pueblos ha visto aumentar vertiginosamente su población, debido a su cercanía con la capital, lo que ha supuesto una mayor demanda de este recurso. 

Como contrapartida, la presencia de agua en las caceras supone un oasis de vida para la flora y fauna de la comarca, la aparición de fuentes ligadas a la misma y, en algún caso, poder regar algún prado que se encuentre en una zona más seca. 

Por desgracia, la merma de caudales, unido a la despoblación que afecta a otros muchos pueblos y aldeas de la comarca, ha supuesto la pérdida de interés por ese patrimonio y la desaparición de muchas de estas caceras históricas, aunque todavía existen varias que se siguen gestionando como antaño gracias al encomiable esfuerzo de algunos vecinos que empeñan su tiempo y dinero en mantener las Juntas activas.  En esos casos, una vez al año, nos reunimos voluntarios de todos los pueblos comuneros, como indican unas ordenanzas que, en nuestro caso tienen más de seis siglos de vigencia y provienen de otras anteriores, a reparar y limpiar una infraestructura a la que calculamos una edad próxima al milenio, y que consideramos herencia de nuestros antepasados, y una parte muy importante de nuestro legado material y sentimental. 

Pues bien, en el año 2.017, la Confederación Hidrográfica del Duero ha incoado un expediente para extinguir el derecho al agua de dos de estas caceras históricas para, de esa manera, contar con más agua (aunque sólo sea de una manera puramente especulativa, como ya os he contado) y, entendemos, obtener un teórico caudal extraordinario que permita “desarrollar” aún más algunos de estos pueblos. El resultado de esta extinción será la desaparición de nuestra querida cacera, de toda la flora y fauna asociada, muchas veces en enclaves incluidos en la Red Natura 2000 y declarados Parque Natural, y de un legado incomparable, que debería protegerse y recuperarse a toda costa, y no destruirse para fomentar la especulación urbanística. 

Los vecinos, ante lo que consideramos una manifiesta ilegalidad, hemos reclamado, recurrido, nos hemos manifestado,... desde las Juntas se está trabajando también, pero la Confederación hace caso omiso a todos los recursos y reclamaciones planteadas y, nos tememos que acabará tirando ese patrimonio de TODOS, y 1.000 años de la historia y costumbres de esa comarca por el río Eresma abajo. 

Por eso le pido, Señora Ministra, retire el expediente de desaparición de la Cacera Mayor del Cambrones y de la Cacera de Navalcaz: los vecinos de estos pueblos, después de tantos años de gestión responsable del agua, no nos merecemos que la Administración pase por encima de nosotros, y el mantenimiento de esas concesiones no va a suponer una merma en los recursos hídricos de la zona ni de la disponibilidad de agua potable, y sí un beneficio para todos. No nos rompa el corazón; demuestre que el Ministerio para la Transición Ecológica hace honor a su nombre.

 



Hoy: David cuenta con tu ayuda

David Huertas Migueláñez necesita tu ayuda con esta petición «Ministerio para la Transición Ecológica: No extingan el aprovechamiento de agua de caceras históricas de la Sierra de Guadarrama». Únete a David y 2.906 personas que ya han firmado.