PAREMOS EL MALTRATO HACIA LOS ANCIANOS EN LAS RESIDENCIAS GERIÁTRICAS.
PAREMOS EL MALTRATO HACIA LOS ANCIANOS EN LAS RESIDENCIAS GERIÁTRICAS.
El problema
Necesito vuestra ayuda y apoyo. Soy Cristina, gerocultora de profesión y de vocación. Estudié Geriatría en la Universidad de Alcalá junto con el Instituto Profesional de la Salud de Madrid para prepararme cien por cien en el cuidado hacia las personas mayores dependientes. Hasta hace unos meses llevaba ocho años trabajando en esta profesión y ha sido un continuo sufrir viendo como gerocultor@s y enfermer@s maltratan a diario a las personas mayores dependientes, con continuas y diarias vejaciones tanto físicas como psíquicas hacia los residentes. Gerocultor@s que no sólo no duchaban diariamente a los residentes, sino que, en su defecto, usaban una esponja para asearlos como limpia una mesa, con una brutalidad y deferencia absolutas, haciendo daño al residente. Utilizaban la misma esponja además para limpiarle sus artes íntimas y el rostro. Empaparlos de colonia para que así olieran bien y pareciese que estaban duchados. Si en alguna ocasión duchaban, ponían al residente en la silla geriátrica desnudándolo antes de acercarle al baño, abriendo las ventanas de la habitación de par en par, lo que conllevaba falta de privacidad de la persona y riesgo de coger resfriados. Una vez instalada la persona en la ducha, la gerocultora abría el grifo de la ducha y sin mirar la temperatura ni la presión del agua se la enchufaba literalmente al residente por su cara y su cuerpo, lo que hacía chillar al residente por frío o calor (quemarse) y abofetearla o chillarla para que se callara; personas encamadas con demencia senil o alzheimer que había que, evidentemente, darles de comer en boca, tirar la compañera en cuestión la comida de esa persona por el váter para no tener que trabajar; informes de médicos en los que decían que los residentes estaban deshidratados; residentes llenos de moratones y heridas, por la brusquedad de las movilizaciones y por pellizcos y palizas por parte de las trabajadoras; insultos, vejaciones; personas en sillas de ruedas empapadas de pis y heces y no cambiarlas, teniéndolas horas así, lo que implica para la dignidad de la persona y para su higiene pues eso les provocaban múltiples infecciones, heridas y hasta úlceras en sus nalgas. Del mismo modo por o hacerles los cambios posturales pautados cada dos horas; residencias donde las persona independientes que pagan más de dos mil euros al mes y que muchos días no les llegaba suficiente comida. De hecho a los trabajadores nos tenían implantado que cada día empezásemos por una mesa para que así no le tocara al mismo no comer. La comida incomible y escasa, apenas dos croquetas por persona. Imagínense el panorama con las personas dependientes psíquicamente que no se pueden quejar... horrible. He visto compañeras tapar la nariz a un residente para que comiera mientras esa persona se ponía morada ya sin poder respirar y siguiéndoles metiendo el puré mientras lo vomitaba, acompañado además de insultos; residentes toda la noche sin ser aseados ni cambiados de pañal. Durante el turno de noche el trabajo del gerocultor consiste en hacer cambios posturales cada dos horas a la vez que cambiarles el pañal y atender al timbre por si alguna persona necesita algo. Al llegar por la mañana me he encontrado timbres arrancados de las habitaciones, evidentemente por parte de la compañera en cuestión, para que no la "molesten" y poder dedicar su jornada laboral a dormir. Residentes totalmente agobiados por tener las ventanas y persianas y puerta de la habitación cerradas a cal y canto sufriendo hasta desmayos y golpes de calor. Personas encamadas claro que no pueden moverse. Pero aún peor si cabe es que me he encontrado con residentes que cuando me disponía a levantarlos para ducharlos y vestirlos estaban totalmente sucios de sus heces y pises, hasta los empapadores y sábanas de la cama. Imagínense la situación de esa persona. En muchos casos además suponíamos que hacía horas que estaban así pues sus heces estaban ya secas y pegadas por sus parte íntimas y piernas; enfemer@s estando allí nada más que para pasearse y tomar tensiones; teniendo a residentes (90 por ciento) que requerían todo tipo de curas y medicinas; úlceras en sus nalgas y pies que la enfermera se limitaba a "curarla" poniéndole un apósito o una venda. Algunos residentes sufrieron grandes infecciones debido a estas negligencias e incluso llegaron a morir; ausencia de medicación, o exceso de medicación, sobre todo, en el caso de los laxantes y psicotrópicos, estos últimos para mantenerlos siempre sedados y que no "molestaran". Los laxantes hasta tres y cuatro al día le daba la enfermera a la residente, introducción de enemas y supositorios a destajo, lo que provocaba imagínense fuertes diarreas a los residentes incluso pérdidas de conocimiento; podría estar horas enumerando todo lo que se cuece en las residencias geriátricas. Yo he trabajado en todo tipo de residencias; públicas, privadas y concertadas y en todos los turnos y en todas pasa lo mismo. Hay gente impresentable y maltratadora que directamente debería ir a la cárcel. Como pueden suponer durante estos ocho años todo lo que les he contado lo intentaba remediar en el momento ,lo que es@s impresentables hacían y por supuesto me he peleado con ellas, lo he denunciado a supervisores,directores, inspectoría y todos mis cargos superiores que hubiera. Pero increíblemente jamás me han apoyado e incluso las han defendido, sabiendo que es verdad, evidentemente. Si he estado haciendo suplencias no me han vuelto llamar y si he estado fija las denunciadas me han hecho bullying lo que ha provocado que tuviera que dejar el trabajo. Durante estos ochos años he salido todos los días llorando del trabajo, sin poder dormir por las noches, bebía un vaso de agua en mi casa y tenía en la cabeza a los residentes porque sabía que no le habían hidratado, por poner un ejemplo. Estado de ansiedad continuo tanto en el trabajo como en casa, lo que afectaba a mi vida personal pues no podía más que pensar en mis "abus" como yo los llamo. Con todo el dolor de mi corazón he tenido que dejar como dije antes, mi tan amada y vocacional profesión porque mi salud física y mental estaba a punto de acabar conmigo y con la gente que me rodea.
Pero yo no puedo dejar esto así. Necesito cuidarlos, aunque sea de otra manera, y la única opción que me queda ya es vuestro apoyo y ayuda firmando esta petición para que llegue a la autoridad pertinente y acaben de una vez con esto. Nuestro mayores no pueden vivir con miedo, violencia, suciedad... NO HAY DERECHO. BASTA YA DE PERSONA MAYORES MALTRATADAS.
Muchas gracias.
El problema
Necesito vuestra ayuda y apoyo. Soy Cristina, gerocultora de profesión y de vocación. Estudié Geriatría en la Universidad de Alcalá junto con el Instituto Profesional de la Salud de Madrid para prepararme cien por cien en el cuidado hacia las personas mayores dependientes. Hasta hace unos meses llevaba ocho años trabajando en esta profesión y ha sido un continuo sufrir viendo como gerocultor@s y enfermer@s maltratan a diario a las personas mayores dependientes, con continuas y diarias vejaciones tanto físicas como psíquicas hacia los residentes. Gerocultor@s que no sólo no duchaban diariamente a los residentes, sino que, en su defecto, usaban una esponja para asearlos como limpia una mesa, con una brutalidad y deferencia absolutas, haciendo daño al residente. Utilizaban la misma esponja además para limpiarle sus artes íntimas y el rostro. Empaparlos de colonia para que así olieran bien y pareciese que estaban duchados. Si en alguna ocasión duchaban, ponían al residente en la silla geriátrica desnudándolo antes de acercarle al baño, abriendo las ventanas de la habitación de par en par, lo que conllevaba falta de privacidad de la persona y riesgo de coger resfriados. Una vez instalada la persona en la ducha, la gerocultora abría el grifo de la ducha y sin mirar la temperatura ni la presión del agua se la enchufaba literalmente al residente por su cara y su cuerpo, lo que hacía chillar al residente por frío o calor (quemarse) y abofetearla o chillarla para que se callara; personas encamadas con demencia senil o alzheimer que había que, evidentemente, darles de comer en boca, tirar la compañera en cuestión la comida de esa persona por el váter para no tener que trabajar; informes de médicos en los que decían que los residentes estaban deshidratados; residentes llenos de moratones y heridas, por la brusquedad de las movilizaciones y por pellizcos y palizas por parte de las trabajadoras; insultos, vejaciones; personas en sillas de ruedas empapadas de pis y heces y no cambiarlas, teniéndolas horas así, lo que implica para la dignidad de la persona y para su higiene pues eso les provocaban múltiples infecciones, heridas y hasta úlceras en sus nalgas. Del mismo modo por o hacerles los cambios posturales pautados cada dos horas; residencias donde las persona independientes que pagan más de dos mil euros al mes y que muchos días no les llegaba suficiente comida. De hecho a los trabajadores nos tenían implantado que cada día empezásemos por una mesa para que así no le tocara al mismo no comer. La comida incomible y escasa, apenas dos croquetas por persona. Imagínense el panorama con las personas dependientes psíquicamente que no se pueden quejar... horrible. He visto compañeras tapar la nariz a un residente para que comiera mientras esa persona se ponía morada ya sin poder respirar y siguiéndoles metiendo el puré mientras lo vomitaba, acompañado además de insultos; residentes toda la noche sin ser aseados ni cambiados de pañal. Durante el turno de noche el trabajo del gerocultor consiste en hacer cambios posturales cada dos horas a la vez que cambiarles el pañal y atender al timbre por si alguna persona necesita algo. Al llegar por la mañana me he encontrado timbres arrancados de las habitaciones, evidentemente por parte de la compañera en cuestión, para que no la "molesten" y poder dedicar su jornada laboral a dormir. Residentes totalmente agobiados por tener las ventanas y persianas y puerta de la habitación cerradas a cal y canto sufriendo hasta desmayos y golpes de calor. Personas encamadas claro que no pueden moverse. Pero aún peor si cabe es que me he encontrado con residentes que cuando me disponía a levantarlos para ducharlos y vestirlos estaban totalmente sucios de sus heces y pises, hasta los empapadores y sábanas de la cama. Imagínense la situación de esa persona. En muchos casos además suponíamos que hacía horas que estaban así pues sus heces estaban ya secas y pegadas por sus parte íntimas y piernas; enfemer@s estando allí nada más que para pasearse y tomar tensiones; teniendo a residentes (90 por ciento) que requerían todo tipo de curas y medicinas; úlceras en sus nalgas y pies que la enfermera se limitaba a "curarla" poniéndole un apósito o una venda. Algunos residentes sufrieron grandes infecciones debido a estas negligencias e incluso llegaron a morir; ausencia de medicación, o exceso de medicación, sobre todo, en el caso de los laxantes y psicotrópicos, estos últimos para mantenerlos siempre sedados y que no "molestaran". Los laxantes hasta tres y cuatro al día le daba la enfermera a la residente, introducción de enemas y supositorios a destajo, lo que provocaba imagínense fuertes diarreas a los residentes incluso pérdidas de conocimiento; podría estar horas enumerando todo lo que se cuece en las residencias geriátricas. Yo he trabajado en todo tipo de residencias; públicas, privadas y concertadas y en todos los turnos y en todas pasa lo mismo. Hay gente impresentable y maltratadora que directamente debería ir a la cárcel. Como pueden suponer durante estos ocho años todo lo que les he contado lo intentaba remediar en el momento ,lo que es@s impresentables hacían y por supuesto me he peleado con ellas, lo he denunciado a supervisores,directores, inspectoría y todos mis cargos superiores que hubiera. Pero increíblemente jamás me han apoyado e incluso las han defendido, sabiendo que es verdad, evidentemente. Si he estado haciendo suplencias no me han vuelto llamar y si he estado fija las denunciadas me han hecho bullying lo que ha provocado que tuviera que dejar el trabajo. Durante estos ochos años he salido todos los días llorando del trabajo, sin poder dormir por las noches, bebía un vaso de agua en mi casa y tenía en la cabeza a los residentes porque sabía que no le habían hidratado, por poner un ejemplo. Estado de ansiedad continuo tanto en el trabajo como en casa, lo que afectaba a mi vida personal pues no podía más que pensar en mis "abus" como yo los llamo. Con todo el dolor de mi corazón he tenido que dejar como dije antes, mi tan amada y vocacional profesión porque mi salud física y mental estaba a punto de acabar conmigo y con la gente que me rodea.
Pero yo no puedo dejar esto así. Necesito cuidarlos, aunque sea de otra manera, y la única opción que me queda ya es vuestro apoyo y ayuda firmando esta petición para que llegue a la autoridad pertinente y acaben de una vez con esto. Nuestro mayores no pueden vivir con miedo, violencia, suciedad... NO HAY DERECHO. BASTA YA DE PERSONA MAYORES MALTRATADAS.
Muchas gracias.
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Petición creada en 16 de agosto de 2018
