HUMANIZAR LA ATENCIÓN EN SALUD EN COLOMBIA

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COMPASIÓN….NECESIDAD HUMANA CADA VEZ MAS NECESITADA EN COLOMBIA…

El pasado 3 de agosto nuestra familia recibió el regalo más grande de los últimos días: el nacimiento de Emilio, nuestro nuevo bebe en la familia…nosotros recibíamos las noticias de cómo iba pasando este gran acontecimiento de Juan su papá, el esposo de nuestra amada sobrina Daniela, finalmente ese viernes Juan nos escribe con la gran noticia…Emilio nació!...todos estábamos felices…

Mi esposo entraba a trabajar a las 8 de la mañana, cerca de la clínica donde estaban Dany y nuestro Emilio…así que paso a verlos…me llama al trabajo y me dice: conocí  a Emilio, es hermoso y vi a Dany, se la llevaban para la UCI, pero no te preocupes, es que perdió mucha sangre…la felicidad de la llegada de Emilio, se comenzó a mezclar con el miedo de pensar que Dany no estaba bien…pasaron las horas y mi hermana, la mamá de Dany, me llama desesperada, llorando, donde casi ni le podía entender lo que me decía…solo repetía: mi niña está muy mal, mi niña se va a morir!...toda la alegría que nos inundaba se tiñe de angustia y miedo, fueron muchas horas de dolor…en medio de esta situación, yo quise averiguar qué había pasado, que salió mal…escuche:   “Dany dilato, pero Emilio no salía…se le treparon encima, usaron fórceps para sacar a Emilio y perdió mucha sangre, su útero se dilato demasiado y quedo atónico” ….las próximas horas la emocionalidad en nuestra Familia era de mucho miedo y dolor, también había rabia, pues pensábamos en el posible error humano por parte del personal de salud de la clínica…finalmente llego el sábado con aliviadoras noticias: Dany está estable!, se está recuperando y Emilio está muy bien!….ese día fue la gran celebración de la vida, la vida de Emilio y la de Dany…finalmente Dany sale de la UCI el domingo para disfrutar de Emilio y nosotros de verlos por fin estables, libres de peligro…cuando pude hablar con Dany sobre su experiencia, ella me cuenta que hizo su trabajo de pujar, respirar, pujar…cuando llego a 10, ella estaba muy cansada…muy agotada y solo escuchaba con hostilidad: no se duerma, si se duerme , se muere él bebe; ella suplicaba que le hicieran cesárea, pues desde los días previos al nacimiento e incluso la llegada e ingreso a la clínica el jueves en la noche, la valoración médica sugería nacimiento por cesárea…con su suplica lo que escucho fue…”puje, todas las mujeres lo hacen, si no para que se puso en esas”….cuenta que tuvieron que treparse en ella, empujarle su vientre hacia abajo y Emilio por fin nació, escuchaba que tenía mucha hemorragia y que uno de los médicos dijo: definitivamente este parto era de cesárea…

Después de vivir toda esta situación, de escuchar la versión de Dany, de cómo ella vivió el nacimiento de su hijo, comienzo a escuchar historias similares, lo que más me ha impactado es que no son pocas, son muchas las mujeres, las mamás que viven esto….ustedes dirán:  ¿que de todo esto?...la atonía de útero, la casi muerte al dar a luz, el uso de fórceps y el que alguien se trepe encima para empujar a tu bebe...o el que mientras estas en ese momento tan crucial, solo escuches hostilidad de parte del personal de salud? …sin mencionar el aspecto de política de algunas clínicas de no practicar cesáreas bajo ninguna circunstancia.

Con todo esto, y conociendo “algo” de cerca el sistema de salud de nuestra ciudad, pues mi esposo es Medico y en alguna de sus experiencias laborales, trabajando para una IPS, decidió renunciar, pues recibía constantes llamados de atención por prescripción de ayudas diagnósticas a sus pacientes, además de que en ese lugar el medico que menos ayudas prescribiera era el reconocido como “mejor” empleado. Hoy decido reflexionar sobre la compasión, como necesidad fundamental para nuestro bienestar, incluso para la supervivencia de nuestra especie, como es difundido por el Dalai Lama.  Revisando la experiencia con mi sobrina desde una perspectiva sistémica, me fue inevitable pensar en el personal de salud, a que punto de distress ético llegan estos profesionales, para desconectarse del gran sentido de su profesión; como los profesionales tienen que “acomodarse” a las políticas de las instituciones y por supuesto del gobierno, a la vez que tienen que hacer su trabajo de cara al ser humano que están atendiendo y a sus familias, donde para ellas, es el médico o la enfermera quien tiene el poder de “curarlos”.

 La compasión nos permite movernos con el dolor del otro, pero también con el nuestro, en un intento de aliviarlo…la deshumanización del trato vivido por mi sobrina….es solo un reflejo de la deshumanización de la atención en salud de nuestro sistema, sin embargo sí quiero tener una mirada compasiva hacia los profesionales que la atendieron, lo que veo son seres humanos como diría Marshall Rosemberg, con una expresión trágica de necesidades insatisfechas.

Ahora, la pregunta es, ¿Qué puedo hacer?...algunos incluso nos sugirieron “demanden”… sin embargo , sé que eso no solucionaría nada, por el contrario, seria más de lo mismo, pues nuestro sistema judicial, esta lleno de demandas en curso y demandas en espera de ser procesadas…como ciudadana que hago parte de este sistema, encuentro más compasivo,  levantar la voz y difundir esta experiencia vivida en nuestra familia ; a ¿quién?, a ti …y con la intención de que llegue a las entidades de salud, tanto a las que prestan servicios como alas que los administran, incluso al gobierno o estamentos donde son definidas las políticas de salud para nosotros los ciudadanos; y el pedido es: ¡HUMANIZAR LA ATENCIÓN EN SALUD!...RECLAMAMOS EL  DERECHO A UNA ATENCIÓN EN SALUD  HUMANIZADA, DIGNA, CORRESPONDIENTE AL SER HUMANO QUE SOMOS.



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