Penas de 5 a 10 años. El abandono animal es la muerte de la inocente criatura.


Penas de 5 a 10 años. El abandono animal es la muerte de la inocente criatura.
El problema
Desde hace mucho tiempo se viene denunciando la horrible práctica del abandono animal con diversas campañas de concienciación que han cosechado resultados escasos (cuando no nulos) pues cada año, el número de animales que sufren esta situación de indefensión, crece como la indiferencia de la Sociedad y sobre todo, los legisladores. Es obvio que el protocolo de actuación actual ha fracasado y se impone un cambio de paradigma.
Allá donde las palabras de la Educación no lleguen ha de hacerlo el largo brazo de la Ley. Es la única manera de acabar con hechos de flagrante injusticia, pero para ello el Sistema ha de contar con las herramientas apropiadas.
Persiste en nuestros días la vieja creencia que por soltar a un animal no le va a pasar nada, que echará en falta los mimos (si los tuvo) y, como mucho, el techado en los días de lluvia. Mentira. Es una mentira cobarde que ignora la realidad en favor de una conciencia que de otro modo le remordería por las noches (¿de lluvia?). En verdad, un animal nacido en cautividad tiene (muy) difícil adaptarse y si muy fácil morir de inanición o incluso de frío (si, porque en contra de otra creencia popular, los animales, hasta los de pelaje más largo, pueden morir si son expuestos a bajas temperaturas, en especial en zonas de sierra y montaña). Esto por no mencionar los peligros para ellos desconocidos (flora y fauna), que pueden acabar con su vida; o que su suelta pone en peligro, a la par, el equilibrio del medio (esa misma flora y fauna para las que es un intruso y, por ende, también desconocido) en que son abandonados.
¿Y cómo se castiga ahora mismo esto? Con una multa de cuantía irrisoria en comparación al valor que tiene la vida de un gato, loro, perro, o cualquiera de nuestras mascotas. ¿Mascotas? No, compañeros vitales que nos regalan lo único que tienen: su amor incondicional. Criaturas mucho más inteligentes de lo que pensamos que comenten el error de depositar una fe ciega en nosotros, pues no conocen la maldad gratuita, a diferencia de quién es capaz de traicionar esto.
Por eso pido al Ministerio de Justicia y el gobierno (me da igual el color, azul, morado/verde, naranja, rojo o arcoíris) que endurezca el criterio y modifique las penas para que este delito sea contemplado con cárcel del mismo modo que castigamos a quienes atentan contra la vida de un ser humano. Que no nos preocupemos sólo de nuestros congéneres y nos demos cuenta que vivimos rodeados de seres vivos y sensibles.
En definitiva, el abandono es equivalente a condenar a un inocente a la muerte. Una muerte cruel y terrible por aquellas personas que quiere y creía que lo querían a él. Además de traer unas consecuencias para el resto del entorno en que son abandonados.
¡Basta! No se puede permitir más esto en pleno siglo XXI.

El problema
Desde hace mucho tiempo se viene denunciando la horrible práctica del abandono animal con diversas campañas de concienciación que han cosechado resultados escasos (cuando no nulos) pues cada año, el número de animales que sufren esta situación de indefensión, crece como la indiferencia de la Sociedad y sobre todo, los legisladores. Es obvio que el protocolo de actuación actual ha fracasado y se impone un cambio de paradigma.
Allá donde las palabras de la Educación no lleguen ha de hacerlo el largo brazo de la Ley. Es la única manera de acabar con hechos de flagrante injusticia, pero para ello el Sistema ha de contar con las herramientas apropiadas.
Persiste en nuestros días la vieja creencia que por soltar a un animal no le va a pasar nada, que echará en falta los mimos (si los tuvo) y, como mucho, el techado en los días de lluvia. Mentira. Es una mentira cobarde que ignora la realidad en favor de una conciencia que de otro modo le remordería por las noches (¿de lluvia?). En verdad, un animal nacido en cautividad tiene (muy) difícil adaptarse y si muy fácil morir de inanición o incluso de frío (si, porque en contra de otra creencia popular, los animales, hasta los de pelaje más largo, pueden morir si son expuestos a bajas temperaturas, en especial en zonas de sierra y montaña). Esto por no mencionar los peligros para ellos desconocidos (flora y fauna), que pueden acabar con su vida; o que su suelta pone en peligro, a la par, el equilibrio del medio (esa misma flora y fauna para las que es un intruso y, por ende, también desconocido) en que son abandonados.
¿Y cómo se castiga ahora mismo esto? Con una multa de cuantía irrisoria en comparación al valor que tiene la vida de un gato, loro, perro, o cualquiera de nuestras mascotas. ¿Mascotas? No, compañeros vitales que nos regalan lo único que tienen: su amor incondicional. Criaturas mucho más inteligentes de lo que pensamos que comenten el error de depositar una fe ciega en nosotros, pues no conocen la maldad gratuita, a diferencia de quién es capaz de traicionar esto.
Por eso pido al Ministerio de Justicia y el gobierno (me da igual el color, azul, morado/verde, naranja, rojo o arcoíris) que endurezca el criterio y modifique las penas para que este delito sea contemplado con cárcel del mismo modo que castigamos a quienes atentan contra la vida de un ser humano. Que no nos preocupemos sólo de nuestros congéneres y nos demos cuenta que vivimos rodeados de seres vivos y sensibles.
En definitiva, el abandono es equivalente a condenar a un inocente a la muerte. Una muerte cruel y terrible por aquellas personas que quiere y creía que lo querían a él. Además de traer unas consecuencias para el resto del entorno en que son abandonados.
¡Basta! No se puede permitir más esto en pleno siglo XXI.

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Petición creada en 2 de junio de 2016
