Salvemos el castillo de Cutanda

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Sólo hay una palabra para describir lo que sentimos los habitantes de Cutanda: indignación. Durante las últimas semanas hemos tenido que contemplar impasibles cómo nuestro castillo era vallado. Han sido días duros para todos nosotros, al ver cómo ese lugar donde jugábamos de niños, ese sitio donde muchos de nosotros nos declaramos amor eterno hace ya tantos años, se cerraba de forma irremediable.

Hace un año, tal día como hoy, técnicos del Ministerio de Hacienda visitaron el castillo de Cutanda, después de que les enviáramos una carta informándoles del alarmante estado de ruina en el que se encontraba la parte de la fortificación que era de su propiedad. Pero cuál ha sido nuestra sorpresa cuando, en lugar de proceder a restaurar los lienzos de muro que se encontraban deteriorados, la intervención que han realizado ha consistido en vallar el espacio de su propiedad y colocar unas redes que impidan la caída de alguna piedra a la carretera que discurre a sus pies. 

A los políticos nacionales se les llena la boca afirmando que hay que luchar contra la despoblación, que hay que darle una oportunidad a las pequeñas localidades; pero, en realidad, no actúan de esa forma. El castillo de Cutanda, junto con su famosa batalla, constituyen el último tren al que tratamos de aferrarnos los vecinos de nuestro pueblo para no tener que marcharnos de él. Y esas vallas que ahora se han levantado se interponen entre nosotros y el único futuro que nos queda. 

La apuesta del Proyecto Batalla de Cutanda se apoya sobre cuatro pilares básicos: el campo donde tuvo lugar batalla, el castillo, el futuro centro de interpretación del enfrentamiento (impulsado por la Asociación Batalla de Cutanda y por el que se ha apostado firmemente desde el Ayuntamiento de Calamocha) y la recreación histórica de este acontecimiento bélico. Si bien las instituciones locales y regionales muestran un decidido apoyo por este emblemático proyecto, el castillo ha sido vergonzosamente abandonado por el Ministerio de Hacienda a su suerte. La evidencia más tangible de ese pasado va a permanecer cerrado e inaccesible para el público. Se está perdiendo una oportunidad para convertir Cutanda en un reclamo turístico de índole nacional. En verdad, no se ha hecho nada por evitar su deterioro; sólo para guardarse las espaldas frente a la responsabilidad derivada de un hipotético accidente causado por un desprendimiento. 

Con esa valla que ahora se alza en torno a los muros de la vieja fortaleza, se ha ido una parte de nosotros, de nuestro pasado; pero también de nuestro futuro, ese en el que todos habíamos depositado nuestras esperanzas. Nuestra recreación anual, en la que el castillo constituye un elemento clave, no podrá utilizar este escenario que tanto protagonismo tiene en la historia. ¿Qué les diremos a aquellos turistas que nos visitan buscando conocer la batalla y sus escenarios? Que aquel castillo que contempló a sus pies la batalla más trascendental de la Historia medieval de Aragón ha sido vallado por orden del Ministerio de Hacienda para dejarlo morir lentamente. 

Por ese motivo, reclamamos a las diferentes instituciones que tengan competencias en la cuestión, y especialmente al Ministerio de Hacienda, que tomen cartas en el asunto y aborden su restauración. El patrimonio puede ser un recurso de desarrollo, quizás el último al que aferrarnos para no tener que irnos. Así lo defendemos todos aquellos que creemos en el futuro de la provincia de Teruel, y que vamos a luchar por quedarnos en nuestra tierra.

Asociación de Vecinos de Cutanda.