Restitución obligatoriedad del API, título de agente de la propiedad inmobiliaria!!

Restitución obligatoriedad del API, título de agente de la propiedad inmobiliaria!!

El problema

Sin ninguna duda la imagen del agente inmobiliario en España se ha devaluado hasta haber obtenido una reputación horrorosa. Y no es para sorprenderse. En un mercado en el que cualquiera que tenga un móvil puede dedicarse a la venta y alquiler de, ni más ni menos que una propiedad inmobiliaria, sin ningún tipo de titulación, formación o experiencia, la figura del agente inmobiliario en este país es relacionada con poco más que un abre-puertas. 

Una vivienda no es una camisa, es posiblemente la compra más importante que una persona va a hacer en su vida. Para gestionar dicha compra tan importante, acudimos a "profesionales" que, en demasiados casos, ni saben qué es una plusvalía, ni la diferencia entre metros cuadrados construidos y metros cuadrados útiles, ni qué impuestos y gastos conlleva la adquisición o venta de una vivienda, no tienen la más remota idea de lo básico a saber sobre una hipoteca, nunca han oído hablar de una licencia de primera ocupación, no saben redactar ni un párrafo de un contrato de arras o de alquiler, y un largo etcétera. ¿Y por qué? Pues simplemente cualquier persona sin ningún conocimiento del sector está legalmente autorizada a intermediar en la compra-venta de propiedades inmobiliarias.

Hasta el año 2000, a la intermediación inmobiliaria solo podían dedicarse profesionales titulados, personas que habían realizado unos estudios homologados, se habían presentado a un examen y habían superado la prueba demostrando tener los conocimientos necesarios, que no son pocos, para asesorar en la compra-venta y alquiler de, insisto, unos elementos tan importantes como viviendas, parcelas, locales, etc. Era un mercado más sano, estable, no saturado como ahora y, sobre todo, un sector en el que el profesional era visto de la misma forma que hoy en día se ve a un abogado, un médico, un tasador o un programador, profesionales entre los cuales puede haber de todo, pero que se les presupone una formación y una capacitación para realizar su actividad.

Obviamente hoy en día no todos los agentes inmobiliarios son malos, hay magníficos autodidactas que se han preocupado de formarse por su cuenta y tienen una buena idea del negocio, pero no son la mayoría. Partiendo de la base que formarse no es obligatorio, demasiadas personas practican intrusismo causando la situación actual, saturación de inmobiliarias, ventas de propiedades ilegales, problemas legales debido a contratos mal redactados, malentendidos graves como por ejemplo porcentajes y cantidades de impuestos o gastos erróneamente comunicadas, etc.

Intermediar sobre compra-venta y/o alquiler de propiedades inmobiliarias requiere de unos conocimientos que deben conocerse desde un principio, el agente inmobiliario debe poder/saber manejar la información necesaria para una realización de esta actividad y, sobre todo, no debe manchar la calidad de la marca España. No olvidemos que en muchos países de donde vienen compradores e inversores, la titulación es ya obligatoria. Para ello, solicitamos la restitución de la titulación API o una equivalente y su obligatoriedad para desempeñar la actividad de intermediación inmobiliaria en España.

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El problema

Sin ninguna duda la imagen del agente inmobiliario en España se ha devaluado hasta haber obtenido una reputación horrorosa. Y no es para sorprenderse. En un mercado en el que cualquiera que tenga un móvil puede dedicarse a la venta y alquiler de, ni más ni menos que una propiedad inmobiliaria, sin ningún tipo de titulación, formación o experiencia, la figura del agente inmobiliario en este país es relacionada con poco más que un abre-puertas. 

Una vivienda no es una camisa, es posiblemente la compra más importante que una persona va a hacer en su vida. Para gestionar dicha compra tan importante, acudimos a "profesionales" que, en demasiados casos, ni saben qué es una plusvalía, ni la diferencia entre metros cuadrados construidos y metros cuadrados útiles, ni qué impuestos y gastos conlleva la adquisición o venta de una vivienda, no tienen la más remota idea de lo básico a saber sobre una hipoteca, nunca han oído hablar de una licencia de primera ocupación, no saben redactar ni un párrafo de un contrato de arras o de alquiler, y un largo etcétera. ¿Y por qué? Pues simplemente cualquier persona sin ningún conocimiento del sector está legalmente autorizada a intermediar en la compra-venta de propiedades inmobiliarias.

Hasta el año 2000, a la intermediación inmobiliaria solo podían dedicarse profesionales titulados, personas que habían realizado unos estudios homologados, se habían presentado a un examen y habían superado la prueba demostrando tener los conocimientos necesarios, que no son pocos, para asesorar en la compra-venta y alquiler de, insisto, unos elementos tan importantes como viviendas, parcelas, locales, etc. Era un mercado más sano, estable, no saturado como ahora y, sobre todo, un sector en el que el profesional era visto de la misma forma que hoy en día se ve a un abogado, un médico, un tasador o un programador, profesionales entre los cuales puede haber de todo, pero que se les presupone una formación y una capacitación para realizar su actividad.

Obviamente hoy en día no todos los agentes inmobiliarios son malos, hay magníficos autodidactas que se han preocupado de formarse por su cuenta y tienen una buena idea del negocio, pero no son la mayoría. Partiendo de la base que formarse no es obligatorio, demasiadas personas practican intrusismo causando la situación actual, saturación de inmobiliarias, ventas de propiedades ilegales, problemas legales debido a contratos mal redactados, malentendidos graves como por ejemplo porcentajes y cantidades de impuestos o gastos erróneamente comunicadas, etc.

Intermediar sobre compra-venta y/o alquiler de propiedades inmobiliarias requiere de unos conocimientos que deben conocerse desde un principio, el agente inmobiliario debe poder/saber manejar la información necesaria para una realización de esta actividad y, sobre todo, no debe manchar la calidad de la marca España. No olvidemos que en muchos países de donde vienen compradores e inversores, la titulación es ya obligatoria. Para ello, solicitamos la restitución de la titulación API o una equivalente y su obligatoriedad para desempeñar la actividad de intermediación inmobiliaria en España.

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Petición creada en 22 de febrero de 2016