Si el clima cambió en Mazatlán , ¿por qué no la tarifa?


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Mazatlán enfrenta un escenario climático distinto al que existía cuando se diseñaron las reglas actuales del subsidio eléctrico; la ciencia ya está midiendo el cambio; la política tarifaria sigue esperando.
Mazatlán, Sin. | 18 agosto 2026 | Valentina Ramírez | P23
Hay preguntas que comienzan con un recibo de luz, pero terminan hablando de una ciudad.
En Mazatlán, el calor dejó de ser solamente una condición del verano porque el cambio climático está modificando el escenario en el que vive la población, aumentando la exposición a riesgos y obligando a replantear la manera en que la ciudad se prepara para el futuro.
El Estudio de Vulnerabilidad de Mazatlán ante el Cambio Climático, retomado por Paralelo 23 y La Tertulia de manera reiterada identifica actualmente 102 mil 377 personas expuestas a escenarios de vulnerabilidad socioambiental y 2 mil 349 manzanas clasificadas con riesgo alto o muy alto. Para 2030, la población expuesta podría alcanzar 144 mil 307 personas.
El estudio identifica entre los principales peligros para el municipio la inundación fluvial y costera, la inestabilidad de laderas y la erosión costera. Es decir: el problema no es únicamente que haga más calor. Es que está cambiando el conjunto de condiciones ambientales bajo las cuales funciona Mazatlán.
Y ahí aparece la pregunta que conecta la ciencia con el recibo doméstico:
Si las condiciones climáticas cambiaron, ¿por qué el criterio para determinar cuánto tiempo debe durar el subsidio eléctrico y determinar la tarifa siguen siendo los mismos?
Contexto
El Estudio de Vulnerabilidad de Mazatlán ante el Cambio Climático advierte que el municipio ya enfrenta riesgos asociados con inundaciones fluviales y costeras, inestabilidad de laderas y erosión costera. El escenario climático, por tanto, ya está modificando las condiciones bajo las cuales Mazatlán habita, trabaja y consume energía.
Editorial P23
La discusión sobre la tarifa eléctrica no puede quedarse en el calendario con el que históricamente se ha administrado el subsidio. Si Mazatlán enfrenta condiciones climáticas distintas y una población cada vez más expuesta al calor y a otros riesgos ambientales, como el Superniño, también debe revisarse la política energética que impacta directamente el gasto de los hogares. La tarifa 1F durante todo el año no debe plantearse como un privilegio para Mazatlán, sino como una respuesta de política pública a una realidad climática documentada.
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