

Ayer, en la edición vespertina del Diario Oficial de la Federación, se publicó la abrogación del decreto relacionado con la modificación del régimen de Loreto como puerto de altura y cabotaje vinculado al proyecto de puerto de aguas profundas.
Este es un paso relevante desde lo legal, ambiental y social, pero es importante subrayar que el proceso no ha terminado y que el área aún no cuenta con una protección plenamente consolidada.
La siguiente fase crucial es la actualización del programa de manejo del Parque Nacional Bahía de Loreto, con el objetivo de establecer bases sólidas para la protección a largo plazo de este ecosistema marino vivo.
Este proceso debe integrar ciencia, conocimiento local y autoridades a través de grupos de trabajo, para abordar presiones actuales y emergentes , especialmente la navegación de aguas profundas, el tráfico de grandes embarcaciones y actividades offshore asociadas. También debe garantizar que el programa no solo se redacte, sino que se implemente de manera efectiva, con monitoreo, inspecciones y cumplimiento real, junto con la protección de especies residentes y altamente migratorias, así como de las comunidades que dependen de este mar.
Como parte de una región Patrimonio Mundial de la UNESCO, este sistema forma parte de un océano vivo, interconectado, frágil y esencial. Su protección aún está en proceso y dependerá de su implementación real, vigilancia y responsabilidad compartida.
Sigan firmando y compartiendo hasta lograr la protección total de Loreto. Hoy volvemos al mismo escenario de hace 45 días: LORETO como puerto de cabotaje, permitiendo el ingreso irregular de cruceros que, durante los últimos 20 años, han operado bajo esquemas que han generado impactos ambientales acumulativos sobre uno de los ecosistemas marinos más frágiles y valiosos del país.
Las consecuencias ya son evidentes: afectación a especies protegidas, alteración de hábitats marinos, presión sobre recursos naturales y riesgos permanentes para el equilibrio ecológico de la región. Exigimos que se respete el marco legal ambiental, los principios de prevención y protección ecológica, y el derecho de las comunidades y futuras generaciones a un medio ambiente sano.
Loreto no puede seguir siendo tratado como zona de explotación turística sin control. La protección debe ser total y definitiva.