Mejor que no se sepa lo que viene en Michoacán

Ahora los criminales no sólo quieren tener los caminos cerrados para matar y cometer todo tipo de atropellos, también pretenden que no se hable al respecto.
Hace tiempo que no escuchamos más que malas noticias de Tierra Caliente, Michoacán, ese trágico rincón de la geografía mexicana, azotado como ningún otro por el paramilitarismo. Desde principios de año no hay autoridad capaz de mantener el libre tránsito en los 80 kilómetros que llevan de Apatzingán a Aguililla. El CJNG y sus rivales locales han prevalecido en su empeño de bloquear la carretera y mantener aislada a Aguililla.
No sólo las autoridades han fracasado en su obligación de devolver el libre tránsito y la paz a Aguililla, sino que ahora el mismo fenómeno comienza a replicarse en los municipios vecinos. Los bloqueos se han vuelto frecuentes en los caminos que llevan a Buenavista, a Coalcomán, a La Huacana y a Tepalcatepec. Sin embargo, esos bloqueos –junto con el desabasto y los desplazamientos de comunidades que se reportan– son sólo los síntomas más visibles de lo que ocurre: los enfrentamientos y la limpia de plazas, que puede implicar la ejecución, a veces indiscriminada, de decenas o cientos de personas.
Ahora los criminales no sólo quieren tener los caminos cerrados para matar y cometer todo tipo de atropellos. También quieren que no se hable al respecto. O al menos así lo sugiere el extraño video que se difundió la semana pasada, con amenazas en contra de Milenio y de la periodista Azucena Uresti. En el video, la voz de un “representante” del CJNG denuncia que dicho medio está comprado por Los Viagras y las organizaciones del Abuelo (también conocida como Cártel de Tepalcatepec) y de Hipólito Mora, y que se dedica a “tirarle” a Rubén Oseguera, El Mencho. La acusación contra la presentadora de un medio nacional rápidamente generó alarma, al grado que el presidente de la República manifestó solidaridad hacia Uresti.
Como suele ocurrir en el mundo de sombras de la delincuencia, han surgido toda clase de teorías y sospechas sobre el inusual video. Hay algo que no termina de cuadrar. El CJNG es una organización que le ha entrado con esmero a la producción de propaganda y que suele cuidar su imagen. Sin embargo, el video de amenaza se aleja del canon que dicho cártel ha seguido desde hace tiempo. La calidad de la imagen es baja, la redacción del comunicado es torpe, las acostumbradas mantas y los vítores a El Mencho están ausentes. Tal vez la facción que mandó a hacer el video se fue por la libre, sin la anuencia o el apoyo de quienes habitualmente se hacen cargo de la propaganda. Por otro lado, la organización del Mencho tampoco ha desmentido hasta ahora la amenaza, a pesar del revuelo que ha generado. Por lo tanto, me inclino a pensar que el video sí salió de las filas del CJNG, o que dicha organización suscribe la amenaza contra Azucena Uresti. En estos casos, el que calla otorga...
nota de Eduardo Guerrero Gutiérrez