

Sábado 6 de julio de 2019
Hace 23 meses de mi injusto encierro. Esto es un sueño del que nunca podés despertar, acusado de secuestro y femicidio, es muy fuerte para mí, que me gusta preservar la vida.
Soy un pobre muchacho al que acusaron de una violencia despiadada, al que quieren condenar por ser como soy, una persona con muchos y buenos valores, éticos y morales, seguramente con más de los que tienen los fiscales policías y demás que me condenaron socialmente.
Ahora, acá pasando los días, tratando de mantenerme íntegro psicológicamente, de sobrellevar esta farsa donde tanto Anahí como yo no tenemos justicia verdadera. Acá soy un número más. Los derechos no existen, hacinado, fastidiado, con un terrible dolor en el alma trato de no recordar mis días en el bosque, mis animales, amigos, me pone muy triste, vuelvo a caer en esta pesadilla de muros y barrotes.
Es muy feo y triste que las fuerzas de seguridad actúen tan mal, ellos que tienen que cuidar, evitar el crimen, socorrer al indefenso, no brindan la confianza que los ciudadanos nos merecemos, y que los funcionarios, jueces y fiscales no sean honestos y humanos y se dejen llevar por la forma de vida de las personas. Para ellos es fácil acusarme, me ven como una persona bohemia que me gusta hacer esculturas metálicas y me gusta el arte y el humanismo. Que me gusta la naturaleza y no el culto al consumo, que prefiero tomar un instrumento y no tarjetas de crédito, que prefiero fabricar mi propia moto en vez de pagar una cuota de un 0 kilómetro, que prefiero pintar cuadros en mi celda en vez de pelear como acá es muy común, entonces, me ven como un blanco fácil, alguien fácil de acusar a sus ojos alguien marginal, por no vivir para hacer dinero, sí para luchar. Alguien fácil de acusar para cubrir a otros, armar una causa “total es un tonto, lo paga callado” o “nadie lo escuchará”. Pero este tonto no se calla y a 23 meses del injusto encierro sigo elevando mi voz, sigo buscando, con mi madre, pareja, amigos y los amigos de la justicia real, seguimos buscando la verdad, juntando firmas de solidaridad, haciendo actos junto a otros familiares de víctimas de la violencia institucional.
Así como hoy les escribo, una vez más digo:
Justicia por Anahí, que los femicidas y sus cómplices paguen, y yo despertar de esta horrible pesadilla. Gracias por escuchar y apoyarme en esta lucha.
Basta de causas armadas
Basta de gatillo fácil Justicia por Anahí porque ella se merece justicia y que ella tenga justicia, me hará libre.
Marcos Bazán.