

“Injusta pero no inesperada”: así ha calificado Suzi Weissman, portavoz de la Campaña Internacional de Solidaridad con Boris Kagarlitsky, la decisión de un tribunal ruso de rechazar este 5 de junio el recurso de Boris Kagarlitsky contra una condena de cinco años de cárcel por “apología del terrorismo”.
El tribunal también mantuvo la prohibición que impedía al conocido sociólogo marxista y activista antibelicista gestionar sitios de Internet y canales de telecomunicaciones durante dos años a partir del final de su condena de prisión.
Weissman declaró: “La draconiana decisión de los jueces no fue una gran sorpresa, ya que todos los recursos recientes contra sentencias dictadas en virtud de la legislación antiterrorista de Rusia han sido rechazados.”
Kagarlitsky fue acusado de “apología del terrorismo” el 25 de julio del año pasado— un acusacion utilizada frequentemente contra activistas antibelicistas en la Federación Rusa — en relacion a unos comentarios irónicos que hizo con motivo del ataque de la Armada ucraniana contra el puente que une Crimea con Rusia que ocurrio el 17 de julio del 2022.
La decisión de la corte (el Colegiado Judicial para el Personal Militar del Tribunal Supremo de la Federación Rusa) en contra del recurso de Kagarlitsky significa que permanecerá confinado en un penitenciario en Torzhok (región de Tver).
El abogado de Kagarlitsky, Sergey Erokhov, declaró en su canal de Telegram (5 de junio) que continuará con el proceso de apelación, llevando el caso a instancias superiores del sistema jurídico ruso, empezando por el Praesidium del Tribunal Supremo y llegando hasta el Tribunal Constitucional de la Federación Rusa.
Protesta internacional ignorada
Los jueces del tribunal tomaron su decisión a pesar del pedido especial de 37 personalidades políticas e intelectuales progresistas de renombre internacional, entre ellos Yanis Varoufakis, Jeremy Corbyn y Jean-Luc Mélenchon, así como ministros del gobierno español y diputados de Francia, Portugal, Irlanda, Bélgica y Brasil.
Los firmantes subrayaron que Kagarlitsky nunca había defendido métodos terroristas para alcanzar objetivos políticos y que mantenerlo en prisión empañaría la reputación internacional de Rusia.
Desde su encarcelamiento, Kagarlitsky ha recibido ofertas de puestos universitarios en Brasil y Sudáfrica, mientras que la petición en curso exigiendo su liberación ha atraído más de 18.000 firmas hasta la fecha.
Aumenta la represión
El tribunal rechazó los dos principales argumentos de la defensa de Kagarlitsky, formulados por el abogado Erokhov: “(1) que es imposible juzgar a un científico social ... por sus actividades profesionales y (2) el castigo debe ser justo, es decir, debe corresponder a la naturaleza de un delito, al grado de peligro que entraña para el público y a las circunstancias en que se comete”.
Para Weissman, la “barbárica” decisión de los jueces de ignorar criterios jurídicos tan básicos refleja la determinación del régimen de Putin de aplastar la oposición interna a su guerra contra Ucrania.
“En este contexto, los derechos democráticos y legales básicos de los activistas contra la guerra como Kagarlitsky y miles de otros cuentan para muy poco”.
“Aceptar el recurso de Boris habría sentado un precedente muy negativo para el Kremlin: si su argumento había sido aceptado, ¿por qué no el de todos los demás condenados por ‘apología del terrorismo’?”.
Weissman concluyó que Kagarlitsky se ha convertido en un “valiente paladín de la paz y símbolo de la lucha por el derecho a la libertad de expresión por ser víctima de un flagrante pero totalmente deliberado error judicial”.
La Campaña Internacional de Solidaridad con Boris Kagarlitsky redoblará sus esfuerzos por su liberación y próximamente anunciarán detalles de una nueva ronda de iniciativas.