Actualización de la petición¡Libertad para Boris Kagarlitsky y tod@s l@s pres@s contrari@s a la guerra!Rusia reprime a la izquierda, pero no solo a ella
Boris Kagarlitsky International Solidarity CampaignNew York, NY, Estados Unidos
10 abr 2024

Como se sabe somos parte de un movimiento mundial por la libertad de  Boris Kagarlitsky y los presos de la izquierda rusa. Kagarlitsky ha sido condenado el 13 de febrero a cinco años por acusaciones falsas de "justificar el terrorismo" y encarcelado. En realidad, su único delito ha sido hablar en contra de la guerra de Rusia en Ucrania. Natalia Zviagina directora de Amnistía Internacional Rusia, ha manifestado:

“Esta sentencia es un abuso flagrante de la imprecisa legislación antiterrorista, que se utiliza como arma para reprimir la disidencia y castigar a una persona crítica con el gobierno. Al perseguir a Boris Kagarlitsky —reputado sociólogo cuya postura crítica contra las políticas del gobierno es bien conocida—, las autoridades rusas muestran de nuevo su combatividad contra toda forma de disidencia”.
Pero no es el único. El propio Kagarlitsky dice que "Los socialistas, comunistas y anarquistas, junto con los demócratas de izquierda que no son miembros de ningún partido o grupo, son constantemente víctimas de la maquinaria de represión."

Pero no son los únicos. Deberiamos comenzar ampliando el panorama de presos de conciencia para añadir a los pacifistas, a los defensores de derechos humanos, a los opositores en general. No necesariamente de izquierda. Y no solo con prisión. En algunos casos se llega al asesinato. Durante los 24 años que lleva Putin en el gobierno no son pocos los que han caido. Es el caso de Boris Nemtsov que fue asesinado, el 27 de febrero del 2015, de varios disparos a apenas pasos del Kremlin, sede del poder ejecutivo ruso. En uno de los lugares más vigilados del planeta, nadie vio nada entonces. Nemtsov fue de los primeros -hace ya 10 años- que denunció os ataques rusos en el este de Ucrania. O Vladímir Kara-Murzá a quien intentaron envenenar varias veces y ha sido condenado a 24 años de prisión por oponerse a la guerra. O Oleg Orlov, copresidente de la organización Memorial, galardonada con el Premio Nobel de la Paz, ha sido declarado culpable en virtud del “delito” instituido recientemente de “desacreditar reiteradamente” a las Fuerzas Armadas rusas y condenado a dos años y once meses en una colonia penitenciaria. Sobre él también se ha pronunciado Natalia Zviagina:

“Al asaltar los domicilios de miembros de Memorial, las autoridades rusas continúan con su caza de brujas contra quienes defienden los derechos humanos y se dedican al activismo. Consideran que la labor de Memorial, que incluye la protección de los derechos humanos en una Rusia cada vez más represiva y el registro de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la era estalinista de la Unión Soviética, es una amenaza para su poder.”

Pero no es solo la persecusión política. Suele ocurrir que esta viene acompañada de otras persecusiones. Por ejemplo la que se aplica contra las disidencias sexuales. La Duma Estatal rusa aprobó el año pasado una legislación que impone una prohibición general de los procedimientos de “cambio de sexo”, incluida la terapia de reemplazo hormonal. Las enmiendas propuestas no sólo impiden a estas personas cambiar la mención relativa a su sexo en los documentos oficiales, sino que incluyen también disposiciones que les prohíben adoptar, y anulan los matrimonios cuando una de las partes haya cambiado esa mención.

La política homofobica ha llevado a acusar de "extremista" al movimiento LGTBI y en la práctica prohíbe toda actividad pública relacionada con el colectivo, atentando contra los derechos a la libertad de asociación, de expresión y de reunión pacífica así como del derecho a no sufrir discriminación. Quienes se enfrentan a investigación o procesamiento por participar en actividades “extremistas” normalmente sufren bloqueo de sus cuentas bancarias así como restricciones de empleo y de otros derechos, incluida la prohibición de presentarse a elecciones en todos los niveles durante un periodo variable.

En marzo de este año la policia irrumpió en un espectáculo drag del club Pose de Oremburgo, en el suroeste de Rusia. Lo peor del caso es que, como en la Alemania nazi, actuaron en una operación conjunta con grupos "nacionalistas" fomentando un entorno de impunidad respecto a las agresiones homófobas y transfóbicas e instigando un clima de miedo entre las personas LGBTI.

Otro sector perseguido es el ecologista. El 14 de octubre de 2021, Viatcheslav Egorov, de 44 años, fue condenado a 15 meses de cárcel por el Tribunal Municipal de Kolomna. Su delito: haber organizado varias manifestaciones pacíficas en 2018, en esta localidad de la región de Moscú, para protestar contra la ampliación de un vertedero muy cerca de su casa. Nuevamente es Amnistía Internacional, a través de Natalia Zviagina quien nos explica que:

“La mayoría de los conflictos medioambientales en Rusia tienen una causa común. Las autoridades locales no organizan correctamente las deliberaciones sobre los proyectos peligrosos. Los procedimientos de actuación pública suelen llevarse a cabo prácticamente en secreto y de manera informal. Los ayuntamientos y las gobernaciones negocian con las empresas sin decírselo a nadie”

En fin, está claro que el gobierno ruso no solo invade Ucrania. Podemos decir que al interior de las fronteras también está irrumpiendo contra todas las libertades del pueblo ruso. Y eso desde hace un cuarto de siglo. Ya es hora de pararlo. 

Escribe: Daniel Mathews

Via: Anticapitalistas (Peru)

Copiar enlace
WhatsApp
Facebook
X
Email