
Todos estamos al corriente de los acontecimientos que están sucediendo.
Lamentablemente, quienes ostentan el poder político no van a resolver los problemas:
• Son inconscientes; su bajo nivel de consciencia no les permite percibir los problemas ajenos.
• No están capacitados para ejercer el poder: les faltan el conocimiento y la formación adecuados, por lo que cometen graves errores.
• Priorizan, por encima de todo, conservar su poder y el de los suyos.
• Y aquellos que podrían resolver los problemas no se arriesgan a hacerlo.
Hace cincuenta años existían unos valores que una parte de los gobiernos respetaba; había límites, mientras que hoy todo parece valer.
Con las herramientas de las que hoy disponemos, podemos intentar reconducir la situación, siempre que compartamos unos objetivos y actuemos conjuntamente con una gran organización.
No es necesario establecer nuevos principios; basta con adherirnos a lo que, en 1945, ya hicieron 193 países al constituir las Naciones Unidas, y a los acuerdos adoptados en los años posteriores. Son principios orientados al progreso, la convivencia y el bienestar.
Pedimos a las Naciones Unidas que difundan ampliamente los acuerdos alcanzados en su día, con la intención de formar y educar a los ciudadanos del mundo en el respeto y en la colaboración necesarios para una prosperidad compartida.
Se trata de que, agrupados en torno a las Naciones Unidas, podamos exigir a quienes tienen el poder el cumplimiento de lo que en su día la humanidad acordó, y de que tengamos la formación y la fuerza necesarias para que el poder despótico no pueda manipularnos en su propio beneficio.
Mientras no exista una opción mejor, difunde la petición dirigida a las Naciones Unidas, o contribuye con 2 € para que Change.org la promueva.
Gracias.