
El poder, en sus diversas formas —gobiernos, instituciones, sistemas— nos impuso el silencio. Nos castigaron por nuestra "incredulidad" ante sus dogmas de género. Borraron a nuestros referentes, quemaron nuestros archivos y nos prohibieron hablar de lo que habíamos visto y oído en la intimidad de nuestro tránsito
¿Acaso no es mi caso frente al Ministerio de Economía un intento brutal de borrar una existencia, de negar un derecho fundamental a la identidad en el espacio público, de acallar la demanda del cupo laboral trans? Este Goliat estatal, con su discriminación estructural, teme perder el control ante una verdad que no se puede ocultar. Es un acto de violencia institucional que busca silenciar la verdad de nuestros cuerpos y nombres. Pero, como un fuego indomable que arde en nuestros huesos, intentamos callar, pero no pudimos. La verdad de nuestro cuerpo es una convicción que no admite mordazas.
Gracias. De verdad, gracias. Cada una de sus firmas es un abrazo y una patada a la puerta del silencio.
Gracias a ustedes, este petitorio ya tiene 60 firmas. Y con esa fuerza, y a las otras tantas que se vayan sumando, no voy a quedarme callada.Les escribo para actualizarlos: voy a presentar este petitorio ante la jueza, como parte de una demanda colectiva. Porque lo que me hicieron a mí no es un caso aislado: es el mismo sistema que persigue, encarcela y mata a las personas trans en este país.
¿Qué vamos a exigir?
•Mi reincorporación inmediata al Ministerio de Economía, con el puesto que me corresponde por la Ley 27.636 de cupo laboral trans.
•Una reparación ejemplar por el daño que este gobierno y ese ministerio nos han causado a todo el colectivo.
•Que mi caso sirva como precedente para que ningún ministerio vuelva a humillar, echar o borrar a una compañera trans.